Ana Mesa Caballero, una librepensadora del siglo XIX en Montijo

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En mi blog historiasdemontijo.com publiqué, el día 18 de febrero de 2021, un artículo titulado “Mujeres por la igualdad en la historia de Montijo” donde hacía una semblanza de esta mujer, que nació en Belalcázar (Los Pedroches) pero vivió muchos años en nuestro pueblo.

En el acta de defunción, que me fue facilitado amablemente por Antonio, encargado del Registro Civil de Montijo, se recoge lo siguiente:
Ana Mesa Caballero era natural de Belalcázar, comarca de Los Pedroches, Córdoba, donde nació en el año 1833. Hija legítima de Acisclo Mesa, natural también de Belalcázar, y de Concepción Caballero.

El pueblo de Belalcázar.-                                            Recogemos algunos datos de la página web del Ayuntamiento.


Su término municipal limita al norte con Monterrubio de la Serena y Cabeza del Buey; al sur con el de Hinojosa del Duque; al este con El Viso; al oeste con Monterrubio de la Serena. Hasta el año 1833 Belalcázar y su comarca formaban parte de la provincia de Extremadura. Con la reordenación territorial del ministro de Fomento Javier de Burgos, a partir de esa fecha vuelve a pertenecer a la provincia de Córdoba, en el partido judicial de Hinojosa del Duque. La localidad dependía en lo eclesiástico del obispado de Córdoba, pero en lo civil y en lo administrativo dependió de la provincia de Extremadura.
La economía local se basaba en la agricultura y la ganadería. El mayor propietario de tierras en la zona era el conde de Belalcázar (duque de Osuna), cuyas posesiones sumaban unas 20.000 hectáreas. Por su parte, los vecinos de la villa mitigaban la carencia de tierras utilizando las pertenecientes a los bienes comunales de la villa. Al noreste del término municipal existía una explotación de minas de plomo desde época romana.
A partir del S.XIX Belalcázar asiste, como cualquier población, a los avatares socio-políticos de toda la etapa contemporánea de España. A partir de 1810 el control de la provincia por parte de las tropas napoleónicas se deja sentir especialmente en la villa, al establecerse una importante guarnición francesa en el castillo para vigilar las vías de comunicación con Extremadura. La presencia de las tropas napoleónicas no impidió la aparición de partidas guerrilleras, donde destacó la figura de Clemente Arribas, cura de Belalcázar, que al frente de una partida de 800 hombres trajo en jaque a las tropas francesas durante más de dos años. Belalcázar es liberada por fin del dominio francés. Tras abandonar el castillo, éste sirve de cantera para la construcción de numerosas casas en la población. Con la restauración, en mayo de 1814, de la monarquía absoluta en la figura de Fernando VII (rey entre 1808-1833), el Duque de Osuna recupera parcialmente la jurisdicción de su inmenso patrimonio (también Belalcázar), hasta la extinción de los señoríos en 1837.
Las desamortizaciones practicadas a lo largo de la centuria también afectan a muchas tierras del término municipal, sobre todo las pertenecientes a instituciones religiosas. A pesar de las nuevas adquisiciones de tierras por parte de nuevos propietarios que aprovechan la quiebra de la Casa Ducal de Osuna, como Andrés Caballero Rozas o el marqués de Casariego, en 1873, la estructura de la propiedad de la tierra mantuvo el régimen de latifundio hasta bien entrado el siglo XX.

Cuando Ana Mesa Caballero era joven (desconocemos los motivos, pero imaginamos que por falta de trabajo para poder subsistir), emigró a Puebla de la Calzada donde casó con el zapatero Blas Rodríguez Casero. Era una familia de artesanos.                                                    Tuvieron doce hijos: Bernabé (que nació en el año 1858), Félix, Ana, Catalina, Josefa, Francisca, Teresa de Jesús, etc.              Otro hijo era Justo Rodríguez Mesa que nació en 1865, fue Guardia Civil, se casó con la montijana Francisca Facundo vivieron en la calle Puerta del Sol y tuvieron siete hijos, uno de ellos era la abuela de Pepa Huertas. (datos facilitados por el Registro Civil de Montijo). El día 21 de noviembre de 1913 murió de tuberculosis Justo Rodríguez Mesa y tenía 48 años.

El ambiente conservador que se vivía en estos pueblos lo demuestra un hecho acontecido en octubre de 1868 al comienzo de la Gloriosa Revolución. La Junta provisional de Gobierno de Lobón, integrada por progresistas y republicanos, tomó el primer acuerdo de tratar de separar de su cargo al teniente de cura debido al “odio mortal que tan justamente tienen estos habitantes a Don Cristóbal Martín Lozano… a causa de que el proceder de este no está conforme con las buenas ideas y sentimientos humanitarios de que debe estar rebestido todo sacerdote…el torcido proceder del presbítero Martín…”, “es enemigo acérrimo de las instituciones que felizmente han renacido…” Sería un cura absolutista y reaccionario, su familia era gran contribuyente, su padre había ocupado cargos municipales y en las cofradías durante el absolutismo de Fernando VII.                                En el mes de marzo de 1871 ocurrió la Comuna de París que supuso un aldabonazo para todas las que soñaban con una sociedad igualitaria, entre las que se encontraba Ana Mesa. Elisabeth Dmitrieff (1851 – 1910 o 1918) fue la hija de un oficial zarista, muy activa en su juventud en los círculos socialistas de San Petersburgo, conoció en Suiza a Karl Marx quien la envió en marzo de 1871, a los 20 años de edad, a cubrir los eventos de la Comuna. Finalmente llegó a ser protagonista de esos eventos, fundando con Nathalie Lemel L’Unión des Femmes, La Unión de Mujeres, el 11 de abril de 1871, que tuvieron un gran protagonismo en la revolución de la Comuna parisina.       El proyecto de Constitución Federal de la I República española, de 1873, recogía la separación de la Iglesia y el Estado, prohibía las subvenciones a los cultos, los nacimientos, matrimonios y defunciones pasarían a registrarse por los Juzgados y no por la Iglesia.

Ana Mesa tenía durante la I República cuarenta años, viviéndola intensamente.                                                       La Constitución de la Restauración canovista de 1876, en su artículo 11, declaraba religión oficial del Estado a la Católica, Apostólica y Romana. El Estado debía mantener al clero y al culto, no se permitían ceremonias públicas de otras religiones.

Ana Mesa y su familia se trasladaron a vivir a Montijo a comienzos de los años ochenta del siglo XIX, seguramente por el fallecimiento del esposo de Ana. En 1884 tenía Bernabé Rodríguez Mesa 26 años, vivía con su familia en la calle Carreras nº 42 de Montijo: su madre Ana, la hermana del padre, Marina Rodríguez Casero, y las hermanas de Bernabé Catalina y Josefa R.M. solteras como el.

José María Álvarez Rodríguez publicó un artículo, el día 1 de abril de 2026, en El Salto de Extremadura, titulado «Obras son amores y no buenas razones», donde habla de algunos actos que realizaban los librepensadores a finales del siglo XIX. Dice lo siguiente:

«Entre aquellos actos anticlericales estaba el banquete de promiscuación. Este consistía en no cumplir con los preceptos de la Santa Madre Iglesia en tiempo de cuaresma en cuanto al ayuno obligatorio. Para ello se llevaba a cabo un banquete público en el que los comensales, entre quienes había tanto hombres como mujeres, degustaban un menú que mezclaba carne con pescado. Durante el banquete se daban mítines anticlericales, a favor de la República, y en ocasiones se finalizaba con bailes amenizados por una orquesta, cantando himnos como La Marsellesa o tonadas típicas de zarzuelas republicanas y obreras.
Uno de los primeros banquetes de promiscuación de los que tenemos constancia en Extremadura -por la revista Las Dominicales del Libre Pensamiento, del 12 de abril de 1890, página 4-, fue el celebrado en Montijo, el miércoles 2 de abril de 1890, el día antes al Jueves y Viernes Santo. Se llevó a cabo, con carácter público, en el domicilio del matrimonio formado por Alonso Barragán Reinoso y Ana Rodríguez Mesa. Alonso Barragán era el presidente del grupo librepensador de la villa, y su esposa Ana Rodríguez, una “convencida librepensadora también”, “que hizo con gusto exquisito los honores de la casa”. Es decir, que le tocó cocinar, servir, recoger y agasajar a los invitados, pues el librepensamiento no alcanzaba todavía a igualar, en la práctica, a hombres y a mujeres. Durante el banquete “hubo entusiastas brindis en honor de la libertad de conciencia”. Aparte de los anfitriones, este grupo de librepensadores y republicanos de Montijo, muchos de ellos relacionados con la masonería, lo integraban Rafael Godoy Jiménez, Antonio Rodríguez, Bernabé Rodríguez Mesa, Ángel M. Antón, Hipólito Capote, Francisco Rodríguez, José Sanz Sáez, Juan Antonio Codes, Aurelio Codes, José Antonio García, Joaquín Lobo Mayo, Juan Abadito, Juan Miguel González, Juan Hidalgo y Pedro Carretero.
Apenas dos años antes, el 13 de mayo de 1888, los anfitriones y organizadores del banquete, Alonso Barragán y Ana Rodríguez, habían inscrito a su hija legítima en el registro civil, con el nombre de Catalina Felisa, “prescindiendo de toda intervención eclesiástica”, siendo testigos del acto Juan Antonio Codes y Antonio Rodríguez Ramas.
Según narró Bernabé Rodríguez Mesa en Las Dominicales del Libre Pensamiento del 3 de junio de 1888, página 4, bajo el título de Libre pensamiento en acción, “Esta inscripción, la primera verificada en este pueblo, ha sido motivo de censuras y comentarios para los católicos de la localidad, habiendo puesto en juego todos los medios a su alcance para hacer desistir de su propósito a los padres de la niña; pero estos, tan convencidos de la falsedad de todas las religiones positivas, como partidarios de las regeneradoras y verdaderas ideas del libre-pensamiento, al tener la suficiente energía para llevar a cabo el acto civil, les cabe la satisfacción de haber dado con su conducta una prueba de su fe en la idea, al mismo tiempo que haber hecho pública su emancipación de la turba rutinaria”…»

El día 19 de agosto de 1894, siendo alcalde de Montijo Antonio Mateo Pinilla, del Partido Conservador, y concejales los republicanos Juan Antonio Codes Rodríguez y Alonso Barragán Reinoso, se presentó en el pleno de la Corporación “una instancia dirigida al Ayuntamiento por Ana Mesa y su hijo D. Bernabé Rodríguez, para poner en conocimiento del Cuerpo Municipal, a fin de que conste reconocimiento público, que renuncian en absoluto a la Religión Católica, Apostólica y Romana y que son de ideas librepensadoras”. Este acto demostraba la valentía y el profundo pensamiento librepensador de Ana y de su hijo, en aquél Montijo conservador dominado por el caciquismo. El Ayuntamiento se dio por enterado.

Otros librepensadores de Montijo en aquellos años eran los siguientes.

Una carta enviada por el republicano Cipriano Prieto Guzmán en un periódico de Badajoz, de junio de 1894, criticaba a un sacerdote de Montijo por atacarle por casarse civilmente: “… estoy dispuesto a que no se insulte ni de esa forma ni de ninguna a esta persona que profesa ideas liberales. Y, por último debo prevenir, tanto a dicho sacerdote como a todos sus compañeros, que mi misión es la de propagar el libre pensamiento y, pese a quien pese, mi unión será civilmente y ahora con mas ardor que nunca…». Cipriano Prieto tenía un salón de bailes donde acudían las clases medias, fue uno de los fundadores del Centro Obrero “La Defensa” en el año 1901, era republicano y en 1903 salió elegido concejal por el Centro. Fue subsecretario de la primera directiva del Círculo de Artesanos «El Pro­greso» en 1901.

En la revista “La Cotorra” del 3 de marzo de 1895 se publicaba que Alonso Barragán Reinoso estaba casado con una hermana de Bernabé Rodríguez Mesa (¿Catalina?). Este matrimonio, junto con Francisco Pedro Rodríguez Gómez y Francisco Salomé Rodríguez Gómez (seguramente eran familiares de Bernabé) escribieron al Ayuntamiento comunicándole “que no pertenecen a la religión católica… y que se dé conocimiento de ello al cura párroco”. Es decir, fueron seis los que se hicieron apóstatas.

Bernabé Rodríguez Mesa era sastre de caballeros y vendedor de libros, de ideas republicanas y perteneció a la masonería. Dicen Fernando Cortés Cortés y Manuel García Cienfuegos en su artículo “Una tourné de Merceditas Sosa y Juan Fabre”, publicado en el periódico Crónicas de un Pueblo el 1 de agosto de 2019: “…. El maestro Bernabé era corresponsal de las principales casas editoriales de Madrid y Barcelona, centro de suscripciones y vendía toda clase de libros, en su taller de la calle Coso, núm. 4, hoy calle Antonio Maura… La sastrería de Rodríguez Mesa, dicen las crónicas, que tenía el atrayente nombre comercial de “La Elegante”.

Debió nacer en 1858, pues en el padrón parroquial de 1884 tenía veintiséis años, vivía en la calle Carreras núm. 42 con su madre Ana, y sus hermanas Catalina y Josefa, solteras como él, y su tía María. Fue fundador y socio del Círculo de Artesanos, hoy Casino, influyendo en sus principios y fines. Rodríguez Mesa fue corresponsal del diario republicano “La Región Extremeña”, periódico continuador de “La Crónica”…

Ana era una mujer valiente a la que no le daba miedo, en aquella sociedad conservadora, hacer públicas sus ideas agnósticas y librepensadoras. Seguramente habría en Montijo más mujeres que pensaban como ella.

En mi libro “Masones y republicanos en Montijo (1808 – 1936)”, autoeditado en 1991, expongo una serie de datos que nos interesan resaltar.

En Montijo había en 1873 un Comité Local del Partido Republicano Federal, sus afiliados pertenecían a la clase artesanal e intelectuales de la clase media.

Gracias a la Ley de Libertad de Asociaciones de 1881 se legalizó en España el Partido Republicano Federal, en agosto de 1883 tuvo lugar la sublevación de Badajoz contra la Monarquía organizada por el Partido Republicano Progresista que dirigía Ruíz Zorrilla.

Narciso Bravo y Mateo fue republicano activo durante la 1ª República de 1873, alcalde por el Partido Demócrata Progresista en 1884 y Juez Municipal en 1886. El 18 de enero de 1886 se formó en Montijo el Comité Local republicano integrado, entre otros, por Bernabé Rodríguez Mesa, Juan Antonio Codes Rodríguez y Alonso Barragán Reinoso.

Desde el año 1893 existía en Montijo el Triángulo “Lealtad Masónica” N.º 105, donde se afiliaron los arriba citados en el año 1897. Ya en 1895 habían fundado con otros la revista montijana “La Cotorra” y recordemos que un año antes habían comunicado su apostasía Ana Mesa y su hijo Bernabé.

En la revista “La Cotorra” de 1895 se publicitaba Bernabé de esta forma: “Bernabé Rodríguez, sastre, pone a disposición del público un variado y baratísimo surtido de géneros, de la acreditada casa de D. Prudencio García, de Badajoz, para trajes de caballeros. Corresponsal de las principales casas editoriales de Madrid y Barcelona. Centro de Suscripciones. Venta de toda clase de libros. Calle Coso, 4. Montijo.”

La calle del Coso es la actual Antonio Maura, por lo que la familia de Bernabé vivía junto al Ayuntamiento.

Dibujo de una librepensadora tomado de gettyimages-1008447460-612×61.

En la casa de Bernabé había una buena biblioteca de libros de autores liberales, como Voltaire, Rousseau, etc., hasta de republicanos destacados como Pi y Margall, Castelar, Ruíz Zorrilla, etc., de las librepensadoras europeas del siglo XIX, etc.

Ana Mesa estaba influenciada por las librepensadoras del último tercio del siglo XIX

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Foto de Belén de Sárraga Hernández.

Para comprender como Ana Mesa Caballero y algunas montijanas más se hicieron librepensadoras tenemos que ver la influencia de todo un movimiento de mujeres que se desarrolló en los últimos años del siglo XIX.

Manuel Almisas Albéndiz escribe en su artículo “Feminismo: el legado de las librepensadoras. Descubriendo a Dolores Zea”, en el periódico El Plural del 4 de octubre del 2020: “…En marzo de 1891 la obrera textil y anarquista Teresa Claramunt y la camisera Joaquina Matas crearon en Barcelona la “Sociedad Autónoma de Trabajadoras”… La pionera de las mujeres librepensadoras fue la poetisa sevillana Amalia Domingo Soler quien fundó en 1879 un semanario “La Luz del Porvenir” en Barcelona y se volcó en apoyar la enseñanza laica y librepensadora.

En febrero de 1886 asistió en esa ciudad a un mitin de la Confederación Universal de Librepensadores”… a partir de 1891, se sumará a esta militancia librepensadora otra mujer, sevillana también y recién llegada a Barcelona, la poetisa y dramaturga Ángeles López de Ayala, teniendo ambas una presencia constante en los mítines en defensa del laicismo en la enseñanza, el anticlericalismo y el librepensamiento barcelonés y catalán. Pero hasta ese momento no se habían propuesto organizar a las muchas mujeres que frecuentaban esos ambientes republicanos, espiritistas y masones…                        

Belén Sárraga Hernández, de apenas 20 años de edad y natural de Valladolid, en contacto con las dos anteriores se convirtió en la presidenta de la «Asociación de Mujeres Librepensadoras» de Barcelona en febrero de 1896. Era la segunda sociedad de mujeres organizadas… se trasladara a la ciudad de Valencia. Allí se llevó la primera revista feminista que había fundado en junio en Barcelona, La Conciencia Libre, y creó por fin la «Asociación General Femenina» en 1897 con el concurso inestimable de las hermanas gaditanas Amalia y Ana Carvia Bernal, fundándose sucursales en Cádiz y Huelva, y en varios pueblos de la provincia de Valencia.

Pintura tomada de gettyimages-1008461472-612×61.

Finalmente, en mayo de 1898, Ángeles López de Ayala fundará en Barcelona otra asociación feminista y librepensadora que tendrá un próspero recorrido de más de dos décadas, la «Sociedad Progresiva Femenina», cuya presidenta de honor de por vida fue Amalia Domingo Soler. Al servicio de esta asociación feminista pondrá su diario El Progreso, que también se convirtió en «órgano de todas las sociedades femeninas y de las mujeres obreras»… la malagueña Dolores Zea Urbano, maestra de profesión, que también siguió la estela… en Barcelona de la década de 1890. Allí fue, nada menos, desde su fundación, que la Secretaria de la «Sociedad Progresiva Femenina» durante ocho años, ejerciendo de maestra laica, administradora de El Progreso, directora y profesora…  Las Dominicales del Libre Pensamiento (Madrid) fue un semanario que vio la luz en 1883, y donde todas estas mujeres colaboraron con asiduidad.”

Bernabé Rodríguez Mesa escribía en el periódico de Badajoz La Región Extremeña, del día 1 de febrero de 1896:

«En la madrugada del día 26 de enero dio a luz la esposa de nuestro amigo Juan Antonio Codes, un precioso niño, el cual ha sido inscrito en el Registro civil con el nombre de Sócrates, nueva demostración del arraigo que el amigo Codes tiene en las ideas que profesa; nuevo ejemplo que da a esos bullangueros que solo de palabrería son contrarios a un dogma determinado y que ejecutan, cuando tienen ocasión.

Quizás se cree que nuestro amigo no haya tenido que pasar por escollos al obrar como su conciencia le aconseja, más no es así. Cuando se verificó su matrimonio tuvo que luchar con dificultad, a las cuales se hizo superior; y al inscribir sus hijos (pues este es el segundo) no deja de tener disgustos con la familia, aun cuando estos sean por cuestión del nombre.»

REORGANIZACIÓN DEL CENTRO REPUBLICANO DE MONTIJO

El día 11 de octubre de 1896 publicaba Bernabé Rodríguez Mesa en La Región Extremeña esta noticia:

«El 28 de septiembre ultimo, se verifico en el Montijo reunión general del partido para la elección de la Junta municipal y nombramiento de representantes para la provincia, quedando constituida en la forma siguiente: Presidente: D. Alonso Barragan Reinoso; Vicepresidente: D. Fernado Torres Macias; Vocales: D. Hipolito Capote, D. Francisco Rodríguez Gómez, D. José Conejo Precioso, D. José del Cubo Barrio, D. Antonio del Viejo López, D. Francisco Peche Rodríguez, D. Pedro Vázquez Cabero, D. Antonio Cruz Vega, D. Fernando Reyes Vivas, D. Segundo Manceñido Fernández, D. Fernando Bautista Caballero.

Secretario: D. Melitón Sanz Gómez. Representante en la Junta provincial: D. José Dacal, D, Emilio Manzano y D. Juan Antonio Codes

Ana Mesa Caballero falleció el día 8 de julio de 1897. Como consta en el acta de defunción, el día 9 compareció Alonso Barragán Reinoso (propietario domiciliado en la calle Carreras) en el Juzgado de Montijo, para registrar la defunción de Ana, ante el juez Maximino González Piñero, «en calidad de hijo afín a la finada». Ana murió a la edad de 64 años, en su casa de la calle del Coso nº 4, a las 15 horas del día 8, a consecuencia de una gastroenteritis. «No ha testado». «A su cadáver se habrá de dar sepultura en el Cementerio Civil de esta villa». «Fueron testigos presenciales Antonio Vera Boza y Bartolomé Rivera Bautista, domiciliados en esta villa». 

Manuel Rodríguez Pérez publicó un artículo del periódico pacense El correo Extremeño de ese día dando cuenta del entierro:

«ENTIERRO CIVIL EN MONTIJO
11 de julio de 1897 (Correo Extremeño)

Acaba de verificarse el entierro, puramente civil, de la que en vida fue compendio de virtudes y madre solicita, Ana Mesa Caballero, madre de nuestro querido amigo y corresponsal de las Dominicales y de la Región en esta, Bernabé Rodríguez Mesa.
Una larga vida llena de privacidad, desdichas y penas, republicana y libre-pensadora, era la madre, porque libre-pensador y republicano de convicción era el hijo. Queriendo Bernabé prevenirse de la intransigencia feroz y mezquino criterio, realizado por el clero en muchas ocasiones, arrebatando a las familias los cadáveres de los que morían fuera del gremio de la Iglesia, quiso realizar un acto público, adjurando catolicismo y haciendo protesta de simpatía a los modernos ideales.
Su madre, cuando se enteró de lo que se trataba, mostró deseos de adherirse a lo solicitado por su hijo, con tal empeño, que así consta en sesión celebrada por este Municipio en agosto de 1894; esto, unido a las declaraciones que hizo la finada antes de abandonar la nación de los vivos, ha dado lugar a que se celebre en Montijo el primer sepelio prescindiendo de ceremonias religiosas.
A las diez de la mañana sacaron el cadáver de la casa mortuoria, contigua a la Plaza; esta y las calles de tránsito estaban llenas de personas de todas las ideas y pertenencias, de todas las clases sociales. De vez en cuando se paraba la marcha por ser muchos los amigos de la familia que deseaban cumplir el penoso deber de coger el ataúd; la manifestación de duelo, grandiosa e imponente, llegó por fin al cuchitril miserable que sirve de Cementerio Laico (y gracias que tenemos eso), tan miserable y vergonzoso como el que sirve de reposo eterno a los católicos.
Con el mismo orden y recogimiento se volvió al punto de partida, donde se despidió el duelo. Me consta las muchas y numerosas simpatías que contaba en la localidad la finada y su familia, que ejerciese tan benéfico influjo en el ánimo de mis paisanos, a quien felicito.

Juan Antonio Codes. Montijo, a 9 de julio del 1897″

Abajo vemos El Piquete, hacia la izquierda sube la calle Reyes Católicos donde se ve la actual Casa de la Mujer. Arriba, donde hoy está el parque municipal, vemos el Cementerio Católico con su ermita. Foto realizada por Tomás Durán.

El día 17 de enero de 1899 publicaba La Región Extremeña un artículo, escrito por Bernabé, sobre una boda civil en Montijo:

«Ayer día 12, contrajeron matrimonio puramente civil el acérrimo librepensador Francisco Salomé Rodríguez con la virtuosa señora (exviuda) Isidora Práxedes del Cubo.

Al acto, que se verificó en el Juzgado Municipal, asistimos gran número de amigos y correligionarios, como así mismo algunas simpáticas jóvenes y una respetable matrona.

Estos actos, tan vituperados por el clero, beatas y fanáticos católicos, van siendo algo frecuentes en este noble pueblo, tan levítico y fanatizado.

Ávidas de presenciar el casamiento civil, que para estos buenos vecinos es casi desconocido, eran muchas las personas que se agrupaban en las calles por donde había de pasar el séquito, unas para aplaudir el acto que se acababa de verificar y otras para criticarlo. Más yo entiendo que, en vez de andar por esquinas y callejas donde solo podían ver a los desposados y convidados, debieron subir esos curiosos al Juzgado y su oficiosa curiosidad se hubiera convertido en convencimiento radical; esto es, que el casamiento civil es un acto serio sancionado por las leyes vigentes.

Actuó como Juez el que lo es suplente, D. Remígio Fernández, por haber pedido licencia el efectivo tal vez porque, dadas sus ideas religiosas, le repugnaba celebrar un acto del que en su caletre caciquil se creería relegado.

Fuimos testigos D. Juan Antonio Codes y yo.

Debo hacer constar, antes de concluir, que después de la conyugal ceremonia hubo en casa de los desposados un modesto almuerzo, donde se pronunciaron brindis en loor de las ideas regeneradoras y por los que, con ánimo viril, saben emanciparse de la antigua teocracia.

De V.S.S.Q.S.M. Bernabé Rodríguez Mesa, Montijo, 13 de enero de 1899″.

Recordemos que Francisco Salomé Rodríguez, seguramente familiar de Bernabé, fue uno de los que comunicó al Ayuntamiento en 1895 que apostataba del catolicismo. Y que José del Cubo Barrio fue nombrado vocal del Partido Republicano y sería familiar de Isidora Práxedes del Cubo.

Foto de Bernabé en su juventud.

Bernabé Rodríguez Mesa fue corresponsal del periódico republicano de Badajoz “La Regíon Extremeña” desde 1897 a 1913, perteneció al Comité Local del Partido Republicano centralista de Montijo en 1890 y fue vocal del Comité Provincial, fundador en 1901 y socio de número del Círculo de Artesanos “El Progreso”, en 1915 se publicitaba como “Sastrería de Bernabé Rodríguez Mesa. Centro de suscripciones, Comisión de Sellos de Cartulina y ampliación fotográfica. Montijo”. Cuando era mayor veía poco y tuvo que dedicarse a otros negocios para sobrevivir. En las primeras décadas del siglo XX, hasta que murió, se dedicaba a las ampliaciones fotográficas, “centro de suscripción fotos”, Comisión de Sellos de Cartas. Era intermediario de los fotógrafos de Badajoz que eran los que ampliaban las fotos. También vendía novelas.

Murió en la pobreza, dando ejemplo de una vida austera y solidaria, por el año 1916/17 en Montijo, su entierro fue multitudinario y fue enterrado en el Cementerio Civil con su madre y compañeros de ideales republicanos y librepensadores.

Durante la II República le pondría el Ayuntamiento a la plaza de Jesús “Plaza de Bernabé Rodríguez”. Su hermana Josefa Rodríguez Mesa falleció en Montijo en 1944 (está enterrada en el nicho nº 316 del Cuartel Virgen del Carmen).

Se acababa así la saga de una familia demócrata y progresista que lucharon contra el oscurantismo y las supersticiones sin importarles enfrentarse a los que dominaban aquella sociedad conservadora.

Juan Carlos Molano Gragera
Juan Carlos Molano Gragerahttp://historiasdemontijo.com
Cuando estudié la carrera de Ciencias Políticas, en la Universidad Complutense, durante los años 1968/72, tuve algunos maestros como Antonio Elorza Domínguez o Juan Trías Vejarano que me enseñaron a investigar en los archivos para elaborar aspectos de nuestra historia. Aquella semilla se fue desarrollando desde finales de los años setenta cuando volví a vivir a Montijo y continúa viva hasta el día de hoy. Espero continuarla hasta que me fallen las fuerzas y la vista. Y me gustaría que se siguiese leyendo después de “pasar a mejor vida”.

Autor

Juan Carlos Molano Gragera
Cuando estudié la carrera de Ciencias Políticas, en la Universidad Complutense, durante los años 1968/72, tuve algunos maestros como Antonio Elorza Domínguez o Juan Trías Vejarano que me enseñaron a investigar en los archivos para elaborar aspectos de nuestra historia. Aquella semilla se fue desarrollando desde finales de los años setenta cuando volví a vivir a Montijo y continúa viva hasta el día de hoy. Espero continuarla hasta que me fallen las fuerzas y la vista. Y me gustaría que se siguiese leyendo después de “pasar a mejor vida”.

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