La juventud montijana de los años sesenta

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Este estudio es parte de un libro que publiqué en el año 2015 llamadao “El penúltimo guateque. Una pandilla de los sesenta en Montijo”, que sólo distribuimos entre los amigos. Ahora elimino los datos y fotos privadas para hacerlo general.

“Somos jóvenes, amor
somos jóvenes, los dos,
es fantástico vivir
y poder cantar así:
somos jóvenes, amor
somos jóvenes tú y yo
y esa juventud ha de perdurar
como el cielo azul y el mar.
Porque cantando siempre, siempre, siempre, siempre,
junto a ti nuestra canción, oh oh oh oh,
no deja nunca, nunca, nunca, nunca, nunca,
de sentir una ilusión mi corazón.”
Canción “Somos jóvenes” del Dúo Dinámico.

 

Preámbulo escrito por Juan del Viejo Gómez
A lo largo de la historia la humanidad ha estado sujeta a un permanente desarrollo. Y siempre ha pensado el hombre que su época era la de los «cambios». No se equivocaban, podemos asegurarlo, cuando repetían ante cualquier circunstancia que eran «cosas del progreso». Incluso, recordémoslo,  un lugar muy común de encuentros y tertulias era el «Círculo de Artesanos El Progreso». Y todos estos cambios, como todo en la vida, conllevaban elementos beneficiosos y otros no tan buenos. 
Durante la Revolución Industrial del siglo XVIII, por ejemplo, las innovaciones que introducían los nuevos ingenios mecánicos preocuparon profundamente al obrero, ya que pensó que perdería su empleo. No fue así, sin embargo, la sociedad seguía avanzando y el obrero vivía mejor. 
Con la introducción de la robótica en la industria actual se pensó lo mismo. La sociedad evolucionaba y las fábricas seguirían necesitando de los brazos del hombre. Se han conseguido grandes conquistas sociales y laborales y vivimos muchísimo mejor que nuestros abuelos; nadie puede cuestionarlo. 
Pero bueno, no divaguemos con más circunloquios. Vamos a centrarnos en la segunda mitad del siglo XX y los inicios del XXI, ya que en este periodo de tiempo ha transcurrido la crónica que hemos contado en el libro. En estas décadas queremos centrarnos y referir cuáles han sido las transformaciones que hemos vivido en primera persona. Se trata de unos cambios, que nos atreveríamos a decir, superan con creces a los de otras etapas de la historia de la humanidad. Cuando nuestros hijos y nietos hayan leído lo que precede, en algunos momentos habrán ubicado la infancia y juventud de sus padres en la noche de los tiempos. Vaya por ellos reseñar algunos ejemplos que sirvan de colofón a esta obra coral. Obra que hemos ido pergeñando entre muchos, pero cuyo hilo conductor ha sido nuestro buen amigo, y exalcalde de Montijo, no lo olvidemos, y muy buen alcalde por cierto, Juan Carlos Molano. 
Durante la segunda mitad del siglo XX y los inicios del XXI hemos evolucionado a velocidad de crucero. 

COSTUMBRES Y USOS. DESPLAZAMIENTOS                         ¿Os acordáis de la tienda de Simón? «El Arca de Noé» lo llamábamos, porque se encontraba de todo. Era El Corte Inglés de es época en Montijo. Bueno, pues demos un salto en el vacío y comparemos con las grandes superficies actuales, con lo que ello implica: desplazamiento a comprar en coche, cientos de aparcamientos subterráneos o en superficie, carritos de la compra con mil artículos, locales de ocio…
A muchos vecinos, durante nuestra infancia, los vimos desplazarse en burro, en mula, en bici y en motos de pequeña cilindrada más tarde. Los más pudientes en serret de caballos y empezaron a verse los primeros Seat 600. Los más pudientes, muy pocos, gozaban de mejores automóviles.
El río Guadiana era nuestra playa particular y allá que nos íbamos como podíamos y bien que disfrutábamos de “Torremelones”.
Pues nada. Comparemos con el momento actual: varios coches por familia. Coches que no hay que detenerlos a mitad de camino para que se enfríen, como teníamos que hacer con el 600, y que nos llevan por toda la geografía por excelentes autopistas, que nada tienen que ver con las carreteras de entonces. 
Y en cuanto a compras, lo necesario y algún que otra golosina en el quiosco de Candidito. Hoy día  salimos a diario de compras ( to go shopping ) . Por supuesto sin lista, tal como nos aconsejan los que nos invitan al ahorro. Tenemos que comprar, tanto si es necesario como si no, ya que el objetivo es consumir. No tenemos hueco en los armarios, ni en el frigorífico, porque comprando y alejándonos de la realidad nos creemos más felices. Pero, ¿somos, acaso, más felices? Seguramente, no.
Hasta hace tres días hemos sido riquísimos. Y si no viajábamos a nuestra ciudad en el AVE, o en su pariente pobre, pero también excelente tren, el AVIANT CITY, nos sentíamos discriminados. Venimos asociando progreso con velocidad. Los gobernantes nos justifican el gasto de miles de millones invertidos diciéndonos que hemos ahorrado unos minutos en determinados trayectos. Estaciones y aeropuertos cuantos más, mejor; y si son o no rentables que lo analicen otros, pero que el ciudadano esté contento y nos vote en las próximas elecciones es lo importante. 
Nadie está en contra del progreso y conocemos el dicho de los italianos tras la Segunda Guerra Mundial: «Somos tan pobres que necesitamos autopistas, que atraviesen el país de norte a sur». Y estaban cargados de razón, porque debido a la orografía del terreno se abarataba el transporte;  pero no perdamos todos la razón en pro de la velocidad y prioricemos los gastos desorbitados. No siempre gastar más es vivir mejor; y los países con mejor nivel educativo no son los que más gastan, sino los que racionalizan el gasto.


Los jóvenes del Club 09 con el párroco José Zambrano. Foto cedida por Juan del Viejo.

LA FAMILIA Y LA ESCUELA.
De familia numerosa, 6 u 8 hijos, fuimos pasando en unas décadas a dos, uno o ninguno. Y lo de ninguno por mutuo acuerdo de la pareja tenemos que respetarlo, pero no deja de ser una decisión egoísta, por muy bien que la pinten. Antiguamente vivían los abuelos en casa, enriqueciendo la convivencia con su cariño y la sabiduría de los años. Hoy, salvo honrosas excepciones, viven en residencias. Sí es verdad que pasar La Tercera, Edad o La Edad Dorada (la palabra viejo está abolida ) en estos lugares no está mal visto, porque nos son los asilos de antaño; pero se les damos a elegir, seguro que se sentirían mejor en su casa rodeados de los suyos. En Marruecos, vecinos muy cercanos, muestran con orgullo, cómo conviven en la misma casa padres, hijos, abuelos y tíos. Dicen además con orgullo que es un honor y una carga. No proponemos el modelo marroquí, sino sólo manifestar que los pueblos cuanto más pobres, más solidarios son. Los valores inculcados al niño respecto a la familia, a los mayores y a sus maestros no tienen nada que ver con los tiempos que estamos viviendo. 
Un parvulito de cinco años le puede decir a su «seño», hoy día,  que está cansado y que no le da la gana de trabajar más. Y la «seño» tiene que sonreír, porque a esa edad, según la ley, sólo tiene que jugar; y si la «Seño» se le ocurriese emplear correctivos explícitos podría buscarse complicaciones. Los padres y profesores se han ido convirtiendo, equivocadamente, en amigos. Por fortuna hay intentos de subsanar esos errores continuados después de no primar durante años el método del esfuerzo, el estudio y el respeto. Del método memorístico se pasó al: «recorta», «dibuja», «pega», «empareja» y «completa». Y muchos libros de actividades; tantos que los médicos recomendaron llevarlos en carritos de ruedas, ante el temor de dañarse la columna. Durante nuestra infancia manejábamos poquitos, donde iban todas las disciplinas y de los que nos aprendíamos hasta las comas por la cuenta que nos traía.
«Caminito de la escuela/ muy contento marcha Pablo/ con la cartera a la espalda/ y la canción en los labios. / Llegaré a hombre- va diciendo / llegaré a hombre va- cantando. /  Mal lo pasaré de hombre/ si no aprendo de muchacho/ dos por una, dos/ dos por dos son cuatro/ «. Las Enciclopedias Álvarez, Preparatoria, Elemental, Media y Superior encerraban todo lo que nos convenía aprender y lo aprendíamos. Aún hoy día nos sirven, para sorpresa de nuestra prole, para resolver crucigramas o decirles dónde está tal ciudad o tal río escuchando el Telediario. Ellos saben mucho más de otras cosas, lógicamente.  
Ni todo era blanco, ni todo era negro. Los tonos intermedios y la edad nos permiten ver en la equidistancia que había cosas maravillosas, que agradeceremos siempre, y que había conductas y un sentido de la disciplina que hoy no aprobaríamos de ninguna de las maneras. Eso de «letra con sangre entra» haría temblar a cualquiera. Bob Dylan, mayor que nosotros, pero cuyas canciones son de la época, cantaba allá por el 63-64 que «Los tiempos están cambiando» ( The times are changing ). Y siempre ha sido así; aunque nos reiteramos, no obstante, que los nuestros han sido muy grandes y aún, por suerte, no somos unos ancianitos.
Estamos viviendo la época de usar y tirar. Pero a ello contribuye, por la cuenta que le tiene, la industria con esa moderna filosofía de la «obsolescencia programada». Los artículos están fabricados con la idea calculada de que duren un periodo de tiempo determinado; de esa manera se seguirá produciendo y consumiendo. Somos, tenemos que aceptarlo, unos niños grandes y los Reyes Magos deben entrar en el hogar casi a diario para satisfacer a los pequeños y a los adultos. Esa máxima que promueve RNE «Un juguete, una ilusión» durante las navidades, queda para otras latitudes. En la nuestra nada de un juguete, sino muchos y todos los días, a ser posible. 

LAS PRIMERAS COMUNIONES.
Siguen celebrándose y los niños lo pasan muy bien. Han sido instruidos y preparados en la catequesis de su parroquia;  pero veamos cómo eran y cómo son, o han sido hasta hace muy poco. Antiguamente eran sencillas y familiares; con chocolate y poco más. Se fueron convirtiendo con el paso del tiempo en auténticas bodas o fiestas sociales.
– ¿Qué tal fue tu comunión el domingo? – le pregunta un niño a otro.
– Muy bien, fenomenal. – contesta el segundo – he recogido 1.500 € ( o 2.000 o 2.500, por poner un ejemplo. El que esto subscribe lo ha vivido) y nos juntamos a comer en la playa más de 80- remató el enano. A eso se reducía el espíritu de la comunión. 
A muchas familias no les importaba pedir un crédito para costear la comunión. Un párroco catalán, conocido y amigo, harto del despilfarro, prohibió a los padres poner a sus niñas trajes largos y ostentosos. Hacían, pues,  la comunión de corto, pero al salir a la calle se producía un efecto mágico y se convertía en traje largo. Las pequeñas saltaban de gozo cuando las mamás descosían por dentro y se alargaba hasta el suelo. 


Foto cedida por Juan del Viejo.

HABLAR POR TELEFONO.
Para hablar por teléfono a largas distancias, y no tan largas, íbamos a la central. Una señorita muy amable, mucho más bonita que Frankestein, pero tan rodeada de cables y máquinas que nos recordaba la estancia del monstruo, nos decía:»hora y media de demora». Nos íbamos a pasear, volvíamos y nos saludaba risueña: » van a ser 20 minutos más. Ya mismo hablará  con su tía de Bilbao». Les dábamos las gracias y volvíamos sin saber qué pasaría. Era lo que había y teníamos que aceptarlo ¡qué remedio!

VIAJES Y EXCURSIONES. 
No íbamos más allá de Guadalupe, Sevilla, Madrid o la playa de Chipiona. Muchos vimos el mar por primera vez en este pueblo de Cádiz con un OOOOH, ¡Cuánta agua!. Hoy los jóvenes recorren el planeta y se les queda pequeño. Y no sabemos, pero que puede que haya algún español millonetis en lista de espera, que quiera celebrar la luna de miel,» the honey moon», en la luna auténtica. Hay lista de espera, pero eso no lo veremos. De niños íbamos a Badajoz a los exámenes o al médico, en el Omnibus o incluso en mercancías. El convoy era conducido por un maquinista y un fogonero. Nos quedábamos hipnotizados viendo arder el carbón y añadir el fogonero más y más. El revisor o algún agente nos advertía: «No saques la cabeza por la ventanilla, niño, que te irá carbonilla a los ojos» Todo esto era normal y formaba parte del viaje. ¡Qué tiempos !
Ah, que lo recuerden los jóvenes: el casamiento era para toda la vida. No existía el divorcio, ni se veía con buenos ojos cualquier tipo de separación. Nuestras abnegadas madres lavaban la ropa en sentido físico – a algunas les lavaban unas lavanderas, que iban de casa en casa – y tapaban los «trapos sucios» en el sentido figurado. Trapos sucios quería decir en romance que si su marido era un alcohólico, o un marido con sus «entretenimientos» extraconyugales, la moral de los tiempos le imponía aceptarlo. Ese había sido su destino. 


Juan del Viejo jurando bandera durante el Servicio Militar. Foto cedida por él.

EL TRABAJO.
La entrada en el mundo laboral también ha experimentado profundos cambios. Muchos jóvenes de entonces tenían que iniciarse en un oficio empezando como aprendices- sin cobrar nada o casi nada -, pasaban después a oficial, una vez habían adquirido las destrezas adecuadas, para pasar, finalmente a ser maestros artesanos de tal o cual cosa. No se hablaba del para como ahora, porque todas las piezas iban encajando y  acomodándose. Quienes, por fortuna, teníamos la suerte de estudiar una carrera superior o media, poníamos el punto de mira en unas oposiciones, que en dos o tres años a lo sumo aprobábamos. 
Sí que es verdad, y así debemos manifestarlo a los jóvenes de ahora, que conocimos años de intensa emigración, aunque siempre regulada legalmente. Familias enteras y muchísimos españoles emigraron o inmigraron a Madrid, Barcelona, Bilbao o Barcelona dentro de España; pero muchos se vieron obligados a marchar a Alemania, Francia, Bélgica, Holanda y Suiza. Menos ya a América, pues ese tipo de emigración había sido a principios de siglo XX. No obstante, la emigración de la que hablamos no tenía nada que ver con la de ahora, si así queremos llamarla. Los jóvenes que en estos momentos se ven obligados a marchar fuera en busca de mejores condiciones laborales son universitarios que hablan inglés o varios idiomas.Y algún día, ojalá, podrán volver a su país con una experiencia adquirida esupenda; de países, además, donde el talento español ha sido muy bien valorado.

LA VIVIENDA.
La vivienda de aquellos años no contaba con las comodidades de hoy en día. Las casas de pueblo solían disponer de un pozo, pues conocimos la instalación del agua corriente cuando éramos unos zagalillos, y gracias los pozos podíamos satisfacer todo lo relacionado con la higiene del hogar. La lavadora, el frigorífico y la radio sí que formó ya parte de nuestro paisaje; pero las cocinas eran de carbón o de leña, hasta que se fue extendiendo el butano. En cuanto a la televisión, casi nace con nosotros. A España llegó la primera televisión el año 1947, con un solo canal, unas cuantas horas de emisión y en blanco y negro, por supuesto. Al principio íbamos a ver los partidos, los concursos o los conciertos al casino y poco a poco fueron adquiriéndola la familia. Hoy tenemos en nuestras casas mil artilugios que no se conocían entonces. Del brasero de picón hemos pasado al aire acondicionado, pero es en las comunicaciones donde más hemos avanzado. La invención del telégrafo, el teléfono, la radio y el ordenador sentaron las bases para la invención de una herramienta de emisión mundial: INTERNET. 
Hasta 1962, éramos ya unos adolescentes, no habíamos oído hablar del término «red galáctica», rede de ordenadores de gran tamaño interconectados entre ellos. De esos ordenadores, que ocupaban salas enteras de una fábrica, hemos pasado a disponer de algo que todos llevamos en el bolsillo, de mínimo peso y del tamaño de una cajetilla de tabaco, que tiene conectados al mundo y que nos permite disponer en unos segundos de cualquier tipo de información. Sería prolijo describir los beneficios de ese pequeño gran gigante. Sólo mencionar que puede sustituir a la Enciclopedia Británica, por mencionar alguna de las grandes, y contiene casi todo el saber humano. No hablamos de las emociones. Quizás con el tiempo abarque también parte de la inteligencia emocional, que ahora está tan de moda. Tenemos exceso de información, pero no sabemos más que antes y debemos aprender a seleccionar. Y además, muy importante, viene la información en todas las lenguas, lo cual acerca a los seres humanos de cualquier latitud. ¡Qué lejos aquellos tiempos en los que adquiríamos fascículos semanales para formar nuestra biblioteca de Arte, Historia o Geografía! Unos botoncitos pulsados y el saber humano a nuestros pies.  Hemos sido testigos y seguimos siéndolo de una auténtica revolución tecnológica. 

COMERCIO Y VENTAS.
Durante nuestra infancia era de lo más común la venta ambulante. La leche, el pan, el agua, los peces del río, las ancas de rana de doce en doce clavadas en un junco, las joyas vendidas a plazo de casa en casa, – aún recordamos la voz atiplada de Luceño-  los metros de tela sueltos para llevarlos al sastre más tarde, ya que no había apenas ropa confeccionada… Es verdad que había algunas tiendas de «ultramarinos» y algunas otras, pero casi nada y con escasos contenidos y mercancías para elegir.  ¿ Y ahora qué ? ¿ A dónde hemos llegado ? A pedir por internet, pongamos por caso, todo lo imaginable y a servirnos en la propia casa cualquier producto por raro que sea.
Y hablando de ventas no olvidemos la figura del pregonero. Sonaba una trompetilla en una esquina y se paraba la gente para escuchar: «De parte del Sr. Alcalde se hace saber que… » ( noticias de interés para los vecinos ). Cuando llegaba el camión del pescado procedente de Huelva, con poca variedad como es de suponer, siempre empezaba diciendo el Sr. Pichón ( así se llamaba, según me ha recordado Juan Carlos ) : » Ha llegado el camión acreditado a la Pescadería Cuéllar… Sardinas a dos pts. Kg, besugos a tres pts. …” e iba cantando los precios. Inspiración la de este personaje popular muy oportuna para el cineasta valenciano Berlanga. 

¿CÓMO Y A QUÉ JUGÁBAMOS?
Aquellos niños que fuimos jugaban a la billarda, al gua con tapas de la cerveza, al repión o trompo, al aro, a policías y ladrones, al fútbol- por descontado – a montar en bici para ir a la era a los pueblos cercanos… ïbamos también a jugar al parque y a ver pasar el tren, cuyo paso nos producía gran emoción, a cazar pájaros… Nos pasábamos el día en la calle, ya que no había televisión, ni «maquinitas». Al ser algo mayores también jugábamos al futbolín y al billar en el casino o en algún bar de la plaza. Un juguete muy común e impensable en estos tiempos era la escopeta de balines de aire comprimido. Nuestros padres fueron muy confiados en este aspecto y no ponían reparos. Nos divertía cazar pájaros, ranas en el canal y en las charcas y hacíamos puntería con las pinzas de la ropa o con las jícaras de la luz. Matar y comerse las pajaritos de aperitivo en los bares era moneda corriente, ya que no estaba prohibido y no se hablaba por entonces de si podrían ser causa de intoxicación a causa de los insecticidas usados en los campos cercanos. 
El sentido de la feria también ha evolucionado mucho. El Real se instalaba en el centro del pueblo y los pequeños la esperábamos con ilusión, ya que, a diferencia de hoy, eran días realmente extraordinarios, en los que gastábamos los ahorrillos de todo el año, más lo que nos daban nuestros padres y nuestros abuelos. Hoy hay parques de atracciones, que funcionan de manera permanente en algunas grandes ciudades y en zonas de playa; y muchos son los niños que han tenido la ocasión de visitarlos y disfrutar de ellos. Es muy difícil, por tanto, sorprenderlos. 
En aquellas ferias de nuestra infancia no podía faltar el circo. Era algo mágico para los niños; los «cantaores» ( pasaban por nuestro pueblo las mejores figuras del momento); orquestas en directo y la «animadora» del casino…La animadora era una señorita que cantando y hablando nos traía aires frescos y atrevidos para aquellos tiempos. A todo ello tenemos que añadir esos puestos habituales que hoy perduran : puestos de turrones y golosinas; la tómbola de Dyma; casetas de tira-pichón ( se apuntaba directamente a la cabeza de palomos vivos y ese era el trofeo, si acertabas el blanco ); la ola; los barcos ( nada de motor; tenía que impulsarlo con su propio vaivén  quien lo montaba ) ; los coches eléctricos… Y ya en otro orden de cosas podías encontrar peleas de gallos, carreras de sacos, tablas de gimnasia y cucañas, entre otras muchas diversiones. La cucaña era muy divertida. Consistía en gatear hasta lo alto de un poste de madera enjabonado; en la cima había un jamón, un gallo u otro premio; y quien lo alcanzase, cosa muy difícil, se apropiaba del trofeo. Otra divertida carrera era la de los camareros: con una bandeja suspendida en lo alto y llena de copas y vasos llenos tenían que recorrer cien metros. Otro tipo de carrera era la de cintas. En una cuerda suspendida entre dos postes se colocaban cintas de colores que contenían premios; pero el ciclista tenía que alcanzarlas desde la bicicleta y eran colocada a mucha altura para ponerlo más difícil. El martillo servía para demostrar la fuerza muscular y se apuntaban los más brutos: daban un tremendo martillazo en el suelo con una marra de varios kilos y el impulso lanzaba  hacia arriba una pieza metálica que marcaba los metros y centímetros.  En fin, cantidad de juegos inocentes, que nos provocaban la carcajada y mirábamos con ojos muy abiertos.
Hemos ganado y hemos perdido. Es lo que conlleva el vivir y el progresar. Una anécdota curiosa y en la que no hemos reparado. ¿Sabías que los gatos son animales de compañía ,dentro de la casa, desde hace menos de 50 años? En todas las casas había gatos y todos teníamos gatos, en plural; pero conocían su territorio y regresaban. Mientras tanto recorrían todos los corrales y tejados de la vecindad. Ahora esta mascota ya vive en el piso y de ahí no se mueve. Otra anécdota más y en la misma línea: en muchas casas había gallinas, conejos, palomos, pavos, patos, tortugas… ¡ La Granja San Francisco, vaya ! y hasta cerdos. Todo ello ayudaba a la economía familiar, pero hoy ese zoo doméstico sería impensable. Y lo de hacer la matanza en la casa sería de juzgado de guardia. Pues todo esto era de lo más habitual y, pueden creernos, las matanzas suponían una auténtica fiesta para todos los amigos. Cuando despuntaba la aurora de rosados dedos y nos despertaban los terribles  gruñidos de un marrano, nos decíamos «hoy hay fiesta». Y en función de la intensidad sabíamos en qué casa se celebraría. Sería prolijo describir el menú- no existía la palabra- la comida, mejor. Todo el mundo comía de pie alrededor de la mesa y se degustaban los primeros pestorejos , filetes asados , judías blancas y naranjas. 
Todo esto es historia y tenemos que vivir el presente, imponiéndonos la obligación de ser felices. O de intentarlo, al menos. Y sirva un chiste simplón, pero lleno de sabiduría: 
– ¿Qué tal estás?- le pregunta un amigo a otro al que no veía desde hacía un tiempo.
– Muy bien, fantástico, como nunca; o  ¿quieres que te cuente?
Nadie está exento de problemas, pero si empezamos el día dando gracias por el regalo de vivirlo, nos sentiremos mucho mejor. Circula por ahí, en internet, un poema del poeta uruguayo Mario Benedetti. Muchos lo habréis leído, pero lo vamos a resumir. El título es «Cómo va a ser tu día hoy».
Cada uno de nosotros escogemos el material de ese día y lo dibujamos. Puedes elegir quejarte de la lluvia o alegrarte porque se riega el campo. Quejarte de la salud o dar gracias porque estás vivo. Quejarte de trabajar o gritar de alegría porque tienes un trabajo. Quejarte por las labores del hogar o sentirte contento de tener un techo. En fin, lamentarte porque las rosas tienen espinas o celebrar que las espinas tienen rosas. Lo que suceda, en definitiva, dependerá  en gran parte de la actitud de cada uno de nosotros ante la vida. Incluso en las condiciones más adversas se puede elegir ser felices. 
¿Recuerdas la película italiana «La vida es bella», esa preciosa y premiada obra de Roberto Benigni? Guido, un judío italiano dueño de una librería, con su fértil imaginación, hace creer a su hijo, un niño de corta edad, que todo es un juego; cuando en realidad están viviendo la peor de las tragedias en un campo de concentración nazi y les aguarda la muerte. 
Ahora vivimos mejor que se ha vivido nunca, debemos reconocerlo,  y no somos necesariamente más felices. Los niños, tampoco los adultos, no iban en nuestra época al psicólogo; ni al odontólogo cuando no se tenían los dientes en armonía; ni al podólogo o al traumatólogo por tener los pies planos. Nos desollábamos cada día las rodillas y las manos jugando y nuestras madres lo solucionaban con agua y jabón. Nadie iba al gimnasio ni al fisioterapeuta para modelar el cuerpo  Parece, pues, que la raza se ha debilitado y que vamos en retroceso. No es así. Lo que los hombres y mujeres actuales padecen en el fondo son trastornos dismórficos (miedo a lo feo) y todo es producto del culto a la imagen. Pensemos lo que hemos ganado y hemos perdido en este campo y llegaremos a la conclusión de que para ser felices se necesita muy poco. Todo dependerá de la escala de valores.


 Foto cedida por Juan del Viejo.

DOS REFLEXIONES FINALES.
-La primera es la de dejar constancia, una vez más, de que nuestra pandilla ha perdurado en el tiempo, somos unos clásicos. «Clasicus», palabra latina, que  significa digno de imitación, lo que debe tomarse como modelo por tener una categoría superior. Esto no quiere decir menospreciar a nadie, sino poner de relieve que algo se ha hecho bien. Y no quiere decir tampoco que lo clásico tengo que ser muy antiguo en el tiempo, sino que supera la barrera del mismo. Los Beatles (Liverpool, Reino Unido, 1960) son ya clásicos, por ejemplo. La razón está en que su talento ha sido reconocido por todo el mundo. Y, qué casualidad, son de nuestra época. Ni se nos pasa por la cabeza la comparación, sino considerar sólo, que el ejemplo es  extrapolable a otras situaciones y conductas. Lo hemos hecho bien y ahí seguimos, en el «Penúltimo guateque». 
-La segunda reflexión, más que una reflexión, va a ser un ruego. Rogar que perdonéis las equivocaciones que hayamos cometido al ir narrando esta historia. Equivocaciones que han podido ser de distinta índole y han podido herir a alguien sin, por supuesto,  pretenderlo. Perdón, si alguien se ha sentido ofendido por hacer referencias o alusiones, que hubiese preferido no salieran a la luz. Todo se ha hecho con la mejor intención, podéis estar seguros, y el cariño y el respeto han estado por encima de todo. Estas páginas son el resultado de lo que habéis contado cada uno de vosotros. Lo labor nuestra ha sido la de hilvanar las distintas exposiciones y darles una cohesión, que hiciese agradable su lectura. 
El objetivo de principio a fin ha sido el de pasar todos un buen rato, no tomarnos muy en serio y aprender a reírnos de nosotros mismos y, por último,  dejar un testimonio escrito y gráfico a nuestros hijos, familiares, amigos y vecinos de nuestro querido pueblo, MONTIJO. 
Gracias a todos.  

Introducción
En Montijo, como en todos lados, no había sólo una juventud en aquellos años. Había varios tipos de jóvenes; según la situación económica de sus familias así vivían y se relacionaban. No solía haber relaciones interclasistas, sino al contrario. En los sectores acomodados sus hijos estudiaban el bachillerato y muchos iban a la Universidad (Salamanca, Sevilla, Madrid o Granada), se ennoviaban con personas de su clase y se casaban.

Los hijos de familia acomodada tenían en aquellos años niñeras. Foto cedida por Geli Martín.
Los hijos de las clases medias se relacionaban entre ellos sin aspirar a ascender al sector más alto, estudiaban con más esfuerzo de ellos y de sus padres. Los de las clases populares podían ir solamente a la escuela y a los doce o trece años empezaban a trabajar de aprendices o iban a la Escuela de Artes y Oficios y se ponían a trabajar de aprendices hasta que conseguían trabajar de peón y oficial. Iban a los bailes populares, como el Modesto o el Iglesias a relacionarse con chicas y poder ennoviarse. Las pandillas de jóvenes eran en aquellos tiempos muy flexibles; no estaban siempre formadas por las mismas personas ya que entraban y salían sus integrantes en cada periodo de tiempo. No eran grupos cerrados ni necesariamente duraderos. En cada época teníamos amigos y amigas distintos, unidos por lazos de vecindad, estudios, parentesco, edad y circunstancias mil. La pandilla era un elemento de integración muy gratificante, ya que nos unían vínculos de cultura parecida, y se daba por hecho una aceptación plena entre todos. Sin embargo se dieron casos de rechazo familiar a noviazgos incipientes entre algunos. La edad de la que disfrutábamos en la década de los 60 – adolescencia y primera juventud- nos daba unas ganas de vivir inmensas y grandes afanes de elaborar proyectos, puesto que nuestro futuro estaba íntegramente por llegar . Ahora ya, con el paso de los años, vemos todo con más serenidad. La edad y la experiencia nos permite ser más prudentes y “sabios” y dejamos a un lado los elementos accesorios o superficiales. Cuando uno se jubila, reflexiona sobre lo que hizo en su infancia, juventud y madurez; añora aquellos años tan felices que inexorablemente no volverán. Recopilar nuestros recuerdos en esta memoria colectiva nos va a permitir que dejemos constancia de nuestras vidas.
El relato que hago a continuación se basa en mis recuerdos de aquellos años y deja fuera muchos aspectos de la vida tales como el trabajo, el clasismo entonces dominante, etc.

En los Salesianos la pandilla de Diego Tena, Juan Bauzá, los Colino, Pepe Melara. Foto de Antonio Álvarez Moreno realizada por Alfonso.

Los felices años sesenta en Europa. La generación ye-yé.
Artículo tomado de e-ducativa.catedu.es:
“Durante los años sesenta se produjeron importantes cambios en la sociedad española. Fue la época de la llamada generación ye-yé que el nuevo espíritu de libertad y diversión que estaba floreciendo en Europa. Siempre dentro de los estrechos límites de la dictadura franquista se produjo una modernización del estilo de vida de los jóvenes españoles. La llegada de turistas, los emigrados españoles y la influencia de los movimientos renovadores europeos permitieron abrir algo el estrecho panorama social de la España de la época.
Las mujeres tomaron un papel más activo en la sociedad, aunque predominaba una cultura machista. Los estudiantes universitarios, cuyo número aumentó en esta época, abanderaron el ímpetu de cambio social y político.
¿Y qué significa exactamente eso de ye-yé? Primero, veamos el origen de la palabra. Según la RAE proviene «quizá del francés ye-ye, y este del inglés americano yeah, yeah, sí, sí, estribillo frecuente en canciones pop de la década de 1960».
Ye-yé es un concepto que se puso de moda en la España de los años 60 para calificar al tipo de música y actitud de la juventud de esa época influenciada por el pop británico y el francés. Con el paso del tiempo ye-yé pasó a significar todo lo relacionado con la cultura pop de esa década: música, ropa, estilo…

Moda de los años 60. Foto tomada del blog madame-galiash.

En 1960 la minifalda hace su aparición y, por primera vez, el vestuario femenino enseña la rodilla. Su éxito fue inmediato y pronto se convirtió en una pieza central en la historia de la emancipación de las mujeres. De su Londres natal pasó a París y al resto del mundo.
Hemos escogido la canción que popularizó Concha Velasco en 1965 “La chica ye-yé” porque nos parece un buen símbolo de los cambios sociales que se estaban produciendo en la España de los años sesenta. Aunque ahora nos pueda parecer algo ñoña, esta canción estaba proponiendo un nuevo modelo de mujer joven («con el pelo alborotado y las medias de color»). Después de las sombrías décadas de los cuarenta y los cincuenta, esta nueva generación de jóvenes que no había vivido los traumas de la guerra civil introdujo un soplo de aire fresco en el rancio clima social del Franquismo.
Siguiendo los nuevos aires que llegan desde Europa y, aunque dentro de los estrechos límites que marcaba la dictadura, esta generación (bautizada por muchos como generación ye-yé) anhela y reclama una mayor libertad y una forma de vida no tan sujeta al rígido corsé de la moral católica del Franquismo. Son varias las razones que explican este cambio de mentalidad en la juventud española:
• Los turistas traen nuevas costumbres y formas de vida más modernas.
• Llega mayor información de lo que pasa fuera, tanto a través de los familiares que han emigrado como de los medios de comunicación que no sufren una censura tan rígida como la de décadas anteriores.
• Las tragedias que traumatizaron a generaciones anteriores (Guerra Civil, el hambre y la represión de posguerra) quedan cada vez más alejados en el tiempo.
De este modo, por primera vez durante la dictadura, el imparable cambio social que se está produciendo en el resto de Europa consigue penetrar en nuestro país. Por supuesto, el régimen no se siente nada cómodo con las nuevas tendencias. Algo que queda claramente demostrado en la pieza que el NO-DO dedica a la visita a España en 1965 de los «apóstoles» de los nuevos tiempos: Los Beatles. El elemento aglutinador de esta nueva generación fue la música pop. La aparición de Los Beatles, con su enorme repercusión en la juventud de todo el mundo, abrió nuevos caminos musicales. En España, también se crearon grupos musicales que siguieron las nuevas tendencias. El que mayor repercusión alcanzó fuera de nuestras fronteras fue Los Bravos. Con su famosísima canción “Black is black”, además de arrasar en España, lograron el número 2 en las listas del Reino Unido y el 4 en Estados Unidos. Aunque con menor repercusión exterior, dentro de España también gozaron de mucho éxito Los Brincos, conocidos como Los Beatles españoles.  
A finales de los sesenta y principios de los setenta, los grupos más exitosos fueron Los Diablos y Fórmula V. Estos últimos son los autores de “Cuéntame”.
  La nueva generación ye-yé española estableció una serie de iconos que la hacen claramente identificable. Ésta es la época de la música pop, los guateques (nombre que se le daba a las fiestas de la época), la minifalda, los flequillos… Pero si hay un elemento icónico de los años 60 en nuestro país, ése es el Seat 600. El primer utilitario de comercialización masiva que cambió los hábitos de vida de millones de españoles.
En cualquier caso, el cambio que se está produciendo en la sociedad va más allá de la estética y la música. Siempre teniendo en cuenta las limitaciones que impone el régimen, se está produciendo una modernización de la sociedad española. En esta nueva sociedad, la mujer reclama una mayor autonomía personal y profesional, así como la igualdad de derechos con los hombres. Eso sí, esta autonomía es muy limitada y siempre desde una óptica machista: como demuestra la publicidad de la época, se considera que la situación de la mujer mejora cuando su marido le compra mejores electrodomésticos.
Además, frente al atraso educativo de los cuarenta y los cincuenta, el número de estudiantes en el Bachillerato aumenta considerablemente; también el de universitarios, aunque el gran crecimiento en este sentido tendrá lugar durante los setenta…”.

Del artículo publicado en la página Web “El trastero de Palacio”, con el Nº 137, el día 10 de noviembre de 2012 transcribimos algunas frases:
“…. En la España de inicios de los 60, algo aislada de los procesos de cambio en el resto del mundo (guerra de Vietnam, revolución social de los negros, la minifalda, la cultura pop…), la música que se escuchaba era la clásica de coplas, boleros, orquesta, canciones románticas y poco más. Pero de pronto, en especial durante el período 1964-68, la economía se desarrolla con fuerza, surge una clase media con mayor poder adquisitivo que empieza a consumir ocio, moda, música…; se ponen de moda los tocadiscos, los LP’s, el Seat 600, las minifaldas… En fin: ¡¡toda una revolución y un cambio espectacular!! España poco a poco se abre al turismo, nuevos estilos de vida se mezclan con nuestra cultura, contribuyendo a abrir una brecha en las tradiciones más conservadoras de la sociedad y provoca el despertar de los jóvenes que se reúnen en los conocidos guateques (fiestas en casa de las familias), más tarde en pequeños clubs (boites), al son de esa música que venía de fuera, donde bailan con despreocupación y prima la diversión. Una música que se llamó “moderna”, “ye-ye” o “pop”, siendo esta última su expresión más aceptada.
…. Los jóvenes de esa nueva generación se distinguían por dos signos externos: la música y los atuendos. La música era el catalizador, su forma de evasión y comunicación, la expresión de sus inquietudes y preocupaciones. No son golfos, ni pícaros, ni gamberros. O quizás sí. O tal vez no. Pero si hay un hecho constatable: cada vez surgen más clubs de este tipo. No son clubs regidos con estilo empresarial. No. Son reuniones de jóvenes al reclamo de la música. Clubs más modestos, incluso propios, de menor empaque, pero de mucho mayor carácter. Un garaje, un trastero, cualquier lugar era bueno. Tenían un cierto parecido con los guateques, pero sin el control paternal les daba un aire de mayor libertad.
A su manera, los jóvenes afirmaban una personalidad, al tiempo que se alejaban de otra que sentían como impuesta. También en sus signos externos. Los chicos se dejan crecer el pelo por encima de las orejas; se preocupan, más que las chicas, en la forma de vestir y, contra lo que pudiera parecer, la mayoría prefieren la pulcritud y la discreción, lo que no excluye la audacia en sus diseños. Las chicas, a la vuelta de la esquina, lejos de la mirada familiar, cambian sus faldas por minifaldas y se convierten así en objeto de deseo. La realidad es que ¡¡por primera vez, los jóvenes dejan de vestirse como sus padres!! Lo que nadie podía imaginar, como se pudo demostrar más tarde, es que con el tiempo…: ¡¡los padres acabaron vistiéndose como sus hijos!!



El movimiento ye-ye, de alguna manera, permite seguir los cambios que se produjeron en España hasta principios de los 70. Sin duda, en aquel momento una revolución se puso en marcha. Al tiempo que emergen las inquietudes sociales, la juventud vislumbra un cambio generacional, que cobra su máxima fuerza quizás en 1965 con la aparición de nuevos grupos musicales y la apertura de clubs y locales ye-ye. Un año en el que el “sonido Beatles” ejerció una influencia extraordinaria con alguna de sus canciones ocupando casi siempre el primer lugar del Hit Parade Nacional.
Pero no solo The Beatles, también otros importantes conjuntos británicos como The Rolling Stones, The Searchers, The Kinks o The Shadows. Eran la punta de lanza de la nueva música moderna…. De cualquier manera, es fácil comprender por que la juventud, que tenía ya la posibilidad de adquirir discos y estar al día de los “hits” allende nuestras fronteras, difícilmente podía seguir con las antiguas tendencias musicales.
La revolución iniciada por The Beatles hizo que los grupos españoles se decantaran rápidamente por el pop británico. Su llegada a España en 1965, su primera y única vez, fue todo un acontecimiento. Sus dos únicos conciertos, celebrados en las plazas de toros de Madrid y Barcelona, estuvieron rodeados de un ambiente enrarecido, de reacciones de sectores conservadores y puritanos que criticaban su aspecto, sus canciones, hasta las costumbres de… aquellos “bárbaros melenudos”. Sin embargo, pronto se convirtieron en los ídolos de la gente joven, imponiendo un nuevo look y una nueva forma de hacer música. Fue también la gran explosión de los grupos musicales. Sorprende el auge que en poco tiempo alcanzaron los “combos”, pequeños conjuntos formados por cuatro o cinco instrumentistas, que a imitación de sus colegas británicos surgen de la nada por toda la geografía española. No había ciudad o pueblo que no tuviera el suyo propio. De ahí salieron conjuntos tan conocidos como Los Pekenikes, Los Brincos, Los Bravos, Los Sonor, Los Mustang o Los Tonys, solo por citar algunos. Y solistas como Massiel, Raphael, Bruno Lomas, Luis Aguilé, Joan Manuel Serrat, Manolo Díaz, Mari Trini o Juan Pardo.

El pop británico influyó mucho en nuestra tradición musical.
El fenómeno de la música ye-ye parece que tuvo sus orígenes en el programa de radio francés “Salut les copains”. Su punto de partida, y el de muchos cantantes populares, fue una de sus secciones: “Le Chouchou de la Semaine”, en la que se elegía el “chouchou” o favorito de la semana. Un programa de gran éxito entre el público quinceañero con el que se identifica la nueva generación ye-ye, a los que a falta de otro término más apropiado para designar a los jóvenes de 13 a 19 años, como los “teenagers” ingleses, en un principio se les llamó adolescentes. Un programa que se convirtió en la plataforma de cantantes y grupos que muy pronto acaparan las listas de éxitos de la música francesa. A menudo aparecían en sus primeros puestos Françoise Hardy (“Tous les garçons et les filles”), Johnny Hallyday, Claude François, Sylvie Vartan (“Si yo canto”), Sheila o France Gall (“Poupée de cire, poupée de son”). Petula Clark y The Beatles eran entre los extranjeros los reyes de la canción del momento….
Cuesta un poco imaginar la música ye-ye en la España que tanto se escandalizó con la visita de The Beatles y donde cualquier novedad levantaba miradas de sospecha… Su mejor representante fue Karina. Procedía del famoso espacio de TVE “Escala en Hi-fi” de gran audiencia entre los jóvenes. Un programa dedicado al mundo del disco, donde jóvenes actores simulaban en play back los éxitos del momento. Rubia, como la francesa Sylvie Vartan, de ojos azules, mirada inofensiva, y un cierto aire de niña, era la encarnación perfecta de la chica ye-ye.



Sus letras inocentes, sus temas almibarados como “Las flechas del amor”, “Romeo y Julieta” o “El baúl de los recuerdos”, se bailaron en todo el país. Otras cantantes destacadas de este movimiento fueron Marisol, Jeanette, Gelu o Conchita (ahora Concha) Velasco, esta última convertida en “involuntaria” abanderada de lo ye-ye. Actriz, y no cantante, su canción “La chica ye-ye”, un tanto empalagosa, que interpretaba en la película “Historias de la televisión”, fue en cierta manera símbolo de los cambios sociales que se estaban produciendo. Aunque ahora pueda parecer una canción remilgada, proponía un nuevo modelo de mujer joven, al tiempo que reclamaba una mayor libertad y una forma de vida menos encorsetada. Como decía alguna de sus estrofas: “Con el pelo alborotado y las medias de color” o “Y vendrás como siempre a suplicarme que sea tu chica, tu chica ye-ye”.


Público juvenil que se levanta, aplaude, baila,.. durante la actuación de sus ídolos en un concierto.
El movimiento ye-ye en el fondo cambió hábitos que supusieron una ruptura. El turismo trajo nuevas costumbres y formas de vida, mayor información de lo que pasaba fuera, y el imparable cambio social que se estaba produciendo en Europa consiguió penetrar en nuestro país. No duró muchos años, quizás el período 1964-68 fue el más importante. Su rápida expansión hizo de la música un cauce de expresión, creando como en el resto de países occidentales una nueva identidad “joven” frente a la sociedad adulta…”

La televisión llega a España
Artículo de V. J. publicado el día 8 de enero de 2010.
«… El 28 de octubre de 1956 comenzaron oficialmente las emisiones regulares en España. Consistían en la retransmisión de la misa, de discursos oficiales, de actuaciones de orquestra, etc. Las emisiones se hacían desde un minúsculo plató de unos cien metros cuadrados situado en el Paseo de la Habana en Madrid.
En febrero de 1959, se estrenó un partido de fútbol Real Madrid – F.C. Barcelona. Ese acontecimiento fue también difundido en Zaragoza. Una multitud de ciudadanos compraron televisores en la Ciudad Condal. Fue un éxito sin precedentes.
Sin embargo, a pesar de ese inmenso éxito, se tardó años en que la mayoría de los españoles tuviera acceso a los programas. La televisión llegó a Valencia en febrero de 1960, a Bilbao en diciembre de 1960, a Galicia y Andalucía en octubre de 1961 y a Canarias en febrero de 1964.
Hasta los años 1960, muchos editoriales dudaban de que la televisión se consolidara en España.

La expansión de los años 1960
Hasta los años 1960, no se produjeron televisores en España. Era un producto de gran lujo que había que importar desde el extranjero, al que sólo podía acceder una ínfima parte de la población. A principios de los años 1960, había sólo unas 50 000 familias, especialmente de Madrid y Barcelona, que poseían un televisor.
A partir de los primeros de los años 1960, los poderes públicos plantearon políticas para incentivar el consumo y potenciar la penetración del medio en la sociedad. Así, el Estado tomó diversas medidas de consumo como, por ejemplo, la venta a plazos de televisores y tarifas inferiores con respecto a otros productos.
A final de la década, la televisión tenía una gran cobertura en España. Existían 3 millones y medio de aparatos, lo que equivalía al 40 % de los hogares de todo el país. Sin embargo, las diferencias eran enormes según las zonas. Entre el 70 y el 80 % de los televisores se encontraban en territorios urbanos como Madrid, Barcelona o el P aís Vasco. Apenas el 25 % de los campesinos tenían un televisor. Por eso, aparecieron parques de televisiones y teleclubs en las zonas rurales. Sin embargo, su éxito fue muy limitado y su actividad muy irregular, ya que el televisor no era un aparato prioritario de los españoles.

La Edad de Oro de TVE y la Segunda cadena
Su auténtico despegue y época de desarrollo tuvo lugar entre 1962 y 1964. En la 2ª mitad de los años 1960, la televisión se convirtió en la principal forma de ocio de los españoles. TVE vivió su Edad de Oro. Ya no tenía problemas financieros y proponía numerosos programas competitivos en los festivales europeos, probablemente porque, en España, la publicidad televisiva no estaba prohibida o limitada. Así, los ingresos provenían de los anuncios y la cadena aumentaba el tiempo de publicidad o subía las tarifas de los anuncios cuando necesitaba fondos.
TVE inauguró sus estudios de Prado del Rey en 1964, antes de proponer una segunda cadena llamada TVE 2 (antes conocida como el UHF – ultra high frecuency) que permitía ofrecer más programas y satisfacer las demandas de la audiencia. Así, la segunda cadena se dedicaba a programas culturales más especializados y la primera a programas más populares. La Segunda cadena nació con muy pocos medios y sólo tendrá una verdadera cobertura estatal con el Mundial de fútbol de 1982. Contaba con 3 horas de programación al día durante la semana y 5 horas los fines de semana y difundía sobre todo grandes películas de la historia del cine y serias documentales y pedagógicas. Como las imágenes se veían en blanco y negro, para darle un cierto colorido se instalaban delante de la pantalla una lámina de plástico que coloreaba las imágenes. La televisión en color apareció en los Estados Unidos y cambió radicalmente la imagen de un punto de vista técnico. TVE adoptó el sistema PAL en 1975.
Los programas no eran tan diferentes de lo presente, aunque las técnicas variaron muchísimo desde aquella época. Las cadenas difundían producciones extranjeras, largometrajes y series como Bonanza, Los Intocables, Los vengadores, El Fugitivo, etc. Los programas de variedades como Gran Parada (primer gran éxito de la televisión española) y Salto a la fama se programaban, por lo general, los viernes y sábado por la noche. Como hoy, eran presentados por una pareja de hombre y mujer. También existían concursos de preguntas y respuestas como Cesta y Puntos, Un millón para el mejor y Un, dos, tres… responda otra vez.
Con todos estos programas, TVE recibió algunos de los más prestigiosos premios internacionales como El asfalta (1967) o El irreal Madrid (1969)


Montijo en los años sesenta. Plan Badajoz y desarrollismo


Vista aérea de Montijo en los sesenta.

La Plaza de España en los sesenta. Fotos de VISAM.

La Avenida Emperatriz Eugenia en los sesenta. Foto cedida por Marce Ríos Prieto.
El día 23 de noviembre de 1949 se dictó un Decreto por el Ministerio de Agricultura por el que se aprobaba el Plan General de Colonización de la zona regable del canal de Montijo. El Plan Badajoz abrirá unas esperanzas para Montijo que estaba hasta entonces hundido y olvidado. ( Para ampliar la información sobre este punto, consultad la Bibliografía, donde está todo pormenorizado ) A pesar de los múltiples problemas que acarreó,no podemos negar un cierto progreso a partir de los años sesenta que surgió de la siguiente forma: el Régimen de Franco, gobernado desde 1957 por ministros tecnócratas del Opus Dei, “los López”, ante el estado de estancamiento y raquitismo que sufría hasta entonces la economía española, ideó en junio de 1959 el llamado Plan de Estabilización Económica que consistía en desarrollar una industria nacional por los siguientes mecanismos: permitir la libre entrada de capital extranjero que invirtiesen en los sectores básicos, enviar emigrantes a Europa que trajesen divisas para que los bancos del país las invirtieran en sus empresas, y desarrollar el turismo para obtener grandes sumas de divisas. Doce años duró la política de los Polos de Desarrollo. El Gobierno pidió la entrada en el Mercado Común Europeo en febrero de 1962 pero este no accedió. Otro factor que provocó el Plan Badajoz fue el auge de un comercio medio, al convertirse Montijo en el centro geográfico y mercantil de una serie de pueblos nuevos construidos en las Vegas Bajas. La puesta en regadío de las tierras de las Vegas y su parcelación, con la siembra de productos hasta entonces desconocidos (como los tomates, pimientos, algodón, quená, soja, ajos puerros, etc.) trajo el auge de la agricultura de la comarca. Pero los sufridos agricultores extremeños van a ir comprobando en esos años del “milagro español” como, a medida que el nivel de vida de la población va subiendo, sus ingresos serán cada vez menores. En Montijo, en el año 1972, según el Instituto Nacional de Estadística, el 2’64% de los propietarios tenía aproximadamente el 75% de la tierra. Montijo, según el Instituto Nacional de Estadística, tenía en el año 1950: 12.100 habitantes y en 1960: 14.961, pero en 1970 volvió a los 12.530. En los años sesenta hubo una gran emigración de montijanos a las regiones industriales y a Europa central, con lo que perdió en diez años más de 2.400 habitantes. Con el despegue económico que sufre el pueblo gracias a los resultados del Plan Badajoz y el desarrollo de todo el país en los sesenta empieza a cambiar la vida en Montijo. Unos tienen que emigrar y otros se aprovechan de la elevación del nivel de vida, dando como resultado que la juventud empieza a entrar en las escuelas, academias de bachillerato y en el Colegio Salesiano de Puebla de la Calzada, y las costumbres ancestrales y puritanas son contestadas por ellos, se trata de un cambio de mentalidad de la nueva generación con respecto a la de los padres. En 1958 legalizó D. Tomás Rodas su escuela como Colegio Libre Adoptado “Santo Tomás de Aquino”. En los años sesenta fue el centro académico por antonomasia en Montijo en el que se fusionó la Academia de Dª. Maria Arrobas y Dª. Adelaida Rodríguez. En el año 1967 se inauguró el Instituto de Enseñanza Media frente al nuevo cuartel de la Guardia Civil. Muchos alumnos de bachillerato del Santo Tomás de Aquino pasaron a estudiar en él. En el año 1956 abrió un negocio privado puntero en su momento en Extremadura: la Piscina-Bar CAVI, ideada y regentada por Francisco Caro, jefe del SENPA en Montijo. Al principio sólo iban a bañarse a la piscina los hombres, después se atrevieron a romper el hielo algunas pandillas de mujeres avanzadas y poco a poco fueron entrando las demás…


La parrilla de la Piscina-Bar CAVI, entonces no había bloques de pisos alrededor. Foto de Marce Ríos Prieto


La Orquesta Monty actuando en la parrilla. Foto cedida por Carlos Pérez.

La Orquesta Monty en la piscina. Foto de Pedro Monty.

Jóvenes sentados junto a la pista de baile de la CAVI. Foto de VISAM cedida por Francisco Barrera Pimienta.

Los hermanos Cordero arrendaron el Salón-cine Moderno y empezaron a llevar compañías de copla, boleros y música moderna.


El Salón de Bailes Iglesias, situado detrás de la parroquia de San Pedro, fue un foco de la música moderna en los años sesenta. Venían muchos forasteros a ligar con las montijanas incluidos algunos portugueses. A veces había peleas de los nativos con los forasteros por motivos de competencia hacia algunas chicas. Otros montijanos iban al “baile de los espejos” cuando dejaban a sus novias en casa.

La Orquesta Monty actuando en el baile Iglesias.



Conjunto Los Acuarios tocando en el Baile Iglesias en los años sesenta. Foto de Luís Núñez.
La primera televisión que vino a Montijo se instaló en la primera plante del Casino, en una sala habilitada para ello; allí íbamos por las tardes a ver los escasos programas que se emitían en blanco y negro, de vez en cuando se iba la imagen, aparecía como una lluvia y al poco una imagen estática con la frase “perdonen la interrupción”. En los altos del Círculo de Artesanos “El Progreso” (el Casino) organizaban los jóvenes estudiantes -socios de temporada- bailes y guateques en la planta alta en las vacaciones. Las puestos de la Feria se ponían en la plaza alrededor del Paseo, las voladoras y caballitos detrás de la Iglesia y la Caseta Municipal en la plazuela de los Bootello; las verbenas tenían lugar en el Paseo amenizadas por orquestas, por la tarde deban conciertos la Agrupación Artístico-Musical. Desde las doce del mediodía había matinés en el Casino y el Baile Iglesias. En los años sesenta había tres cines de invierno: el Calderón, el Moderno (el cine de Modesto) y el Emperatriz, y cinco de verano: el de Modesto, la Concha, el Emperatriz, el Palmera y el Avenida, lo que nos da una idea de la afición que tenían los montijanos al cine en aquellos años.



Delante del Cine Emperatriz un domingo. Foto de Marisa Dorado Mendoza.

Un grupo de jóvenes con inquietudes culturales procedentes del Frente de Juventudes (Francisco Barrera Pimienta, Pedro Gragera, Roque Méndez, Casimiro Aunión, Leopoldo M. Polo, Tomás Holguín, Julio Gallego, Eduardo Fausto Molano), coordinados por Rafael Gonzalez Zoido, crearon en el verano de 1963 el “Circulo Cultural de Jóvenes de Montijo”. Tenían un asesor religioso: D. Manuel Molina. Ellos publicaron la Revista de Ferias de ese año. Este clima de la juventud fraguaría por los años 60 en la formación de grupo de estudiantes con afanes culturales que se ponían en contacto en las vacaciones. Empezaron sus actividades en la O.J.E. (que hasta principio de los años sesenta era el Frente de Juventudes y estaba en los bajos de la Plaza de Abastos). Se hacían muchas actividades deportivas, culturales y recreativas tales como Coros y Danzas, rondalla, revista hablada “Cara al mañana”, grupo de teatro que en el año 1968 representaron la obra cómica de teatro “Una tal Dulcinea” donde trabajaban Diego Tena, Diego y Antonio Álvarez, etc. También hicieron sainetes. Eran famosas las tablas de gimnasia dirigidas por el instructor Marcelino Toribio y posteriormente por Jacinto … Candidito –que estaba de conserje y tenía un mostrador- vendía dentro refrescos y vermouth que eran las únicas bebidas que autorizaban.
La juventud tomó un gran protagonismo en la Europa de la posguerra, donde había mucho trabajo y con derechos gracias al pacto social. Comenzó en Inglaterra la irrupción de los conjuntos musicales beat y pop en Londres, Liverpool (la célebre Caver donde comenzaron los Beatles por el año 63), Edimburgo, etc., con sus guitarras eléctricas que fueron desplazando a las orquestas. Y empezarían a propagarse los Clubs de jóvenes donde se relacionaban en sus ratos de ocio; un ejemplo de esto fue el Club 59. El Club 59 comenzó originalmente como un club juvenil en la Misión de Eton, en Londres, en abril de 1959 y fue dirigido por el reverendo John Oates . Más tarde, en el año 1962, el padre William Shergold, aficionado a las motocicletas, se atrajo a los jóvenes motoristas. Tuvo una reacción inmensa. La iglesia se llenó de rockers e incluso algunos llevaron sus motocicletas a la iglesia para ser bendecidas. El Club 59 se hizo muy conocido , y atrajo a muchas personalidades en su noche de apertura, como Cliff Richard , Elizabeth Taylor, la princesa Margarita y Lord Snowdon, y más tarde muchos deportistas del motociclismo y músicos. En España entró la moda de los clubs juveniles gracias a los curas de pueblo que empezaron a abrir Teleclubs. En ellos se reunían los jóvenes a ver la televisión, a oir charlas formativas, a comentar libros, a hacer guateques, excursiones, etc., con la dirección moral del sacerdote.
-En el VII Festival Español de Benidorm, celebrado los días 24 a 26 de julio de 1965, obtuvo el primer premio nuestro paisano Federico Cabo Gutierrez con la canción “Tu loca juventud”.

Foto cedida por Francisco Flecha Rodríguez.
El Club O9 de Montijo fue fundado en noviembre de 1965 y dirigido por el sacerdote D. Manuel Molina, estaba en la calle Santa Ana en los altos de las hermanas dulceras “las polonias”, era un centro de recreo y diversión para los jóvenes. Entre la O.J.E. y el 09 existía una gran rivalidad (aquellos llamaban a estos “los ye-yés del 09”). Daban conferencias para los socios, venían jóvenes de otros pueblos a convivir con ellos, formaron un grupo de teatro. Se definían como “un grupo de chicos y chicas alegres pero no locos”. En las Navidades hacían bailes de disfraces tanto en la O.J.E. como en el Club 09.

El Club 09. Foto de Juan Pablo Marín Martín.

El Club 09. Foto cedida por Juan del Viejo Gómez.

Producto del despegue económico de mediado de los años sesenta fue la creación en 1966 por el Ayuntamiento de Montijo del Festival de la Canción de las Vegas Bajas, a imitación del de Benidorm, organizado por la Comisión de Festejos dirigida por D. Tomás Rodas, que se realizaba en el Cine Emperatriz de verano, cuya última edición se realizó en el año 1972 en la parrilla del Hotel Colón por las maniobras de las casas discográficas y el gran presupuesto que se necesitaba para realizarlo. Era el segundo festival más importante de España, después del de Benidorm ya que el del Mediterráneo duró poco tiempo.
En la Revista de Ferias de 1967 escribió un articulo Luís Caballero titulado “Sobre la falta de ambiente político y cultural” donde llamaba a los jóvenes al renacer cultural de Montijo.

Estudios de Primaria y de Bachillerato en colegios laicos y religiosos
Pinceladas de infancia y adolescencia.
Muchos de los niños estudiamos en las escuelas privadas de Don Julián Guzmán y Don Tomás Rodas, en el Colegio Salesiano de Puebla de la Calzada, otros en el Colegio de los Jesuitas de Villafranca de los Barros y muchos, aunque ya habían estado con este maestro en Primaria, volvieron a la Academia que D. Tomás Rodas fundó, contratando profesores para Bachillerato y Magisterio. Sin embargo, muchas de las niñas estuvieron escolarizadas en las escuelas Nacionales. No olvidemos que en esta época no eran mixtos los colegios.



Fiesta conjunta de las escuelas de Julián Guzmán y Tomás Rodas en 1958. Foto cedida por Juan del Viejo Gómez.

Por la carretera de la Puebla (hoy Avenida de Colón) íbamos los niños en bicicleta al Colegio Salesiano en los años 60, soportando el frío y la lluvia y sorteando los charcos. A la izquierda vemos la huerta “del cacarolo” donde se construyera el Hotel Colón y al fondo la Piscina-bar CAVI. Foto de Ignacio Delfa.
-Las niñas preparaban el Ingreso en las Escuelas Nacionales “Padre Manjón” con la maestra Dª. Amalia Torres y reforzando clases particulares con D. Ramón Leal en su casa. Dª. Amalia tenía organizado en su casa un grupo de “Niñas Reparadoras” que se reunían todas las semanas allí para programar obras de caridad.

Las Niñas Reparadoras con José Zambrano y Amalia Torres. Foto cedida por Mary Laly Martín.

A las niñas les gustaba tirarles piedras a los niños en el Parque, era su mejor diversión en su adolescencia. De la escuela de Dª Amalia pasaban a la Academia de D. Tomás Rodas y al Instituto de Enseñanza Media “Vegas Bajas” cuando se inauguró en 1967.

Los alumnos del Santo Tomás con su profesor Alfonso Villalobos. Foto cedida por Paz Acevedo.

Fiesta de Santo Tomás en la Academia, el día 7 de marzo de 1965. Foto cedida por Paz Acevedo.

La misma fiesta. Foto cedida por Geli Martín.
Los niños ayudaban a decir misas en la iglesia de San Antonio, estaban metidos en la Adoración Nocturna y en la Conferencia de San Vicente de Paúl. Organizaron un coro con guitarras dirigido por el sacerdote D. Manuel Grillo. D. Manuel Molano Franco y D. Francisco Rubio hacían tablas gimnásticas con los chicos. El aula donde estaban las niñas se ubicaba en la calle Jovellanos, a la derecha. Después estaba el aula de los niños. A veces los juntaban. Estudiaban Magisterio allí varios jóvenes de ambos sexos y algunos se iniciaban rudimentariamente en la inhalación de los primeros Celtas, Peninsulares, Ideales, Caldo de Gallina…. Recordamos que en esta época estaba permitido fumar en todos los lugares, incluso cerrados, y viendo las películas de vaqueros. En cualquier sitio menos, por supuesto, delante de los padres, porque el guantazo estaba garantizado. Podemos evocar como, al subir a pedir nuestra propina dominguera a la sala de juegos del casino, nos lloraban los ojos. En aquellos momentos no lo entendíamos, pero había dos razones de peso; braseros de picón en cada mesa y la “fumata” de cientos de cigarrillos encendidos.
Por las tardes íbamos al Casino a ver la televisión. Sólo existía el Canal Uno que era público, en blanco y negro. Estaba instalada en la primera planta donde había un reservado para verla con tranquilidad. Los domingos por la tarde los vecinos paseaban por la rambla de la Avenida Emperatriz, lugar de encuentros para los niños y las niñas. Durante el otoño y las navidades, íbamos a las Eras en bicicleta y al Parque de la Cruz para jugar y reunirnos, cuando teníamos doce o trece años. El día de San Blas y las Candelas íbamos al cerro de San Gregorio donde comíamos bocadillos, degustábamos los primeros chorizos de las matanzas, jugábamos y cogíamos candiles silvestres.


En San Gregorio por el año 1964. Foto cedida por Juan Carlos Molano.
-Era costumbre nuestra ir los domingos por la mañana a la misa de San Antonio de 10’30. Los chicos nos quedábamos detrás y las chicas pasaban delante. Después nos íbamos a pasear. En verano, a la salida de misa, disfrutábamos nuestros primeros baños, trasladándonos en bicicletas o motos a “la playa de los suspiros”, como llamábamos al Guadiana, a la izquierda del puente, donde tenía VISAM un chiringuito. A la derecha se remojaban los de la Puebla y de vez en cuando íbamos los chicos a ver a las poblanchinas.

Los niños que estudiábamos en el Colegio Salesiano íbamos los domingos al baile de Felipe el sastre (al que vemos en la foto tocando el acordeón) en Puebla de la Calzada, donde amenizaba la Orquesta Robledo y donde nos juntábamos con la pandilla de niñas. Foto de Plácida Montero Balsera realizada por SANFER.

-El día 28 de Agosto muchos montijanos nos desplazábamos a la ermita por el camino viejo, hurtando al paso todo tipo de frutos de las huertas cercanas. Los hortelanos corrían a veces tras nosotros, cuando corríamos con los bolsillos llenos de peras. En los cines de verano proyectaban sesión doble para entretener a la gente hasta la hora de ir a Barbaño. La entrada de la sesión doble costaba 2,50 pts. Un año vimos “Vencedores o vencidos” y “Con él llegó el escándalo”, extraordinarias películas. -Las Ferias se instalaban en aquellos años en el centro del pueblo; los puestos de turrón, de helados, juguetes, venta de cacharros, tómbolas y casetas de los bares en la Plaza, alrededor del Paseo. Dentro de él se celebraban los conciertos por la tarde y las verbenas por la noche. Detrás de la Iglesia de San Pedro se instalaban los caballitos, la noria, la ola, las barcas, el tren de los escobazos, los coches eléctricos, etc. La sesión de fuegos artificiales, que nos alucinaba a los pequeños, se celebraba en el atrio de San Pedro el día 7. Una actividad a la que asistíamos siempre era a las tiradas al plato, que las organizaban Argimiro Rodríguez, Juan Acevedo, etc. y que tenían lugar por la tarde junto al camino del Cementerio. Las más famosas escopetas por aquellos años eran las de José María Lozano, Ángel Gragera, José A. Pérez, José Luís Pinilla.


Tiradas al plato en el camino del Cementerio en las Ferias de 1964. Foto cedida por Argimiro Rodríguez.
También solíamos ir al circo y a los toros. Las novilladas tenían lugar en la plaza portátil “El Toreo”,donde estuvo en su día el campo de futbol “Santa María”; allí formamos la peña de Curri de Camas con Juanito Serrano, Pepe de la Barrera, etc. y animábamos al diestro con entusiasmo.

La Peña “Curri de Camas” o del 7, con el novillero sevillano en la plaza “El toreo”, en las Ferias de Montijo. Foto cedida por Francisco Carretero.


La Peña el 7 animando a Curri de Camas en las Ferias de 1964. Foto cedida por Francisco Carretero

En 1964 se proyectaba la serie “Verano azul” en TVE varios años después. Me escribía una carta Agustín Núñez Acero desde Montijo, el día 7 de noviembre, a Utrera donde yo estudiaba Preu en los Salesianos, donde decía: “El bestialismo sigue imperando en los ambientes tales como “La Cueva de Luís Candela” y el “Gran Tupi”… Aquí las faldas como siempre, las de tergal y las de puro popelín que son más baratas, sobre todo ahora. Yo voy de matón de pueblo en el inolvidable “Chacha-Iglesias” o “Chacha-poga”. A las amigas de nuestra pandilla no le dejaban sus padres ir al Baile Iglesias. El mismo día me escribía Juanito Carretero y me hablaba de las canciones que estaban de moda en el programa de radio “Parada de Éxitos”; decía: “Agustín se ha lanzado al Baile Iglesias de una manera que, desde hace un mes, no falta un solo domingo… Yo sigo igual que antes, el sábado digo que el domingo voy al baile y cuando llega la hora doy media vuelta y me entro en cualquier cine… en el diario HOY escribía el periodista Santander de la Croix sobre “The Beatles” y hacía referencia al programa Parada de Éxitos, del Centro Emisor del Sur, como un programa que apasiona a la juventud y en esa fecha el puesto 1º lo ocupaba la canción “Qué noche la de aquél día” de The Beatles… el 90% de los votos obtenidos por esta canción procedían de Badajoz donde el célebre conjunto tiene un considerable número de admiradores y un club formado en su mayor parte por Señoritas estudiantes” . Juanito después se hizo Pastor Adventista del Séptimo Día.                                               El 7 de diciembre de 1964 me escribía de nuevo “ Estas son las canciones que triunfan en Parada de Éxitos, aunque quizás no las conozcas: 1ª. Conocerte mejor. The Beatles. 2ª. La más bella del baile. Sylvie Vartan. 3ª. Mi vida. Alen Barrier (creo que así se escribe). 4ª. Contigo en la playa. Nico Fidenco, etc. …Mañana voy al baile.”

En el Festival de San Remo de 1965 ganó la canción de Pino Donaggio “Io Che Non Vivo Senza Te” (Yo que no vivo sin ti).
Los niños solíamos ir de feria en feria por los pueblos de la comarca (La Nava de Santiago, La Roca de la Sierra, Puebla de Obando donde íbamos al baile “del tio Geraldo”, La Garrobilla, etc. etc.) o a los bailes donde tocaban las orquestas del momento (como la de Anselmo y sus Carras), había bancos alrededor de las paredes en los que se sentaban las niñas y nosotros teníamos que sacarlas a bailar. Allí solíamos encontrarnos con otros paisanos que también iban a ver si ligaban. Alguna vez tuvimos que salir “a la uña” porque los mozos del pueblo se estaban sublevando al ver que los forasteros les quitábamos a sus guapas paisanas. Agustín Núñez me escribía el 12 de enero de 1965: “Todo sigue igual que como tú lo dejaste, el Chacha-poga con sus buenas noches y otras mejores cosas…En películas estamos viendo ahora “La parisina” de Brigitte Bardot, un poco fuerte…¡Si supieras como están los “voladores” del Bar del Colorao!, están como nunca y qué noches paso. Las pavas del Chacha siguen disputándose la competencia… Se siguen pescando burreras… sigo escuchando el Centro Emisor del Sur y por eso estoy al tanto de las melodías modernas…”. El 6 de febrero escribía: “Mi vida transcurre igual que antes, es decir, los domingos en el Chacha aunque me parece que algunos amigos empezarán a ir este domingo al baile de la Puebla que lo han abierto. Así que imagínate conociendo como lo conoces tú. Juanito sigue sin decidirse excepto una noche que le dio por ir, pero no lo pasó como suele decirse okay. El beatelismo sigue y tenemos anunciada en el cine Cordero “Que noche la de aquél día”… Chao bambino, good bait…” El 23 de febrero me escribía Agustín: “En cuanto a la noticia de la venida a España de los “Escarabajos” estoy informado y diré a Bautista (el chofer) que vaya haciendo cola para cuando llegue el día. El Chacha está ahora muy bien, sobre todo para mí que llevo unos domingos algo O.K. Imagínate, este domingo que estuvo lloviendo y la gente no podía salir al patio, figúrate, empujones para acá, achuchones para allá, en fin que parecía una rebaja en los retales de Horacio… En películas vemos “El hombre de Río” de Jean Paul Belmondo, “Amores con un extraño” de Natalie Wood y Steve Mc Quin, etc. Sin dejar de contar un dúo como el Antonio Machín y Juanito Valderrama con su conjunto…” Me escribía Juanito Carretero el 22 de marzo: “…ayer hicimos un guateque en casa de Ana Mary Martínez y me di cuenta de que ya se bailar, aunque no como un maestro, pero me defiendo ya. Estuve toda la noche bailando y la reunión salió bien y muy animada. Esta noche, si Dios quiere, iré al Teatro Calderón a ver la película “Matrimonio a la italiana”, de Sofía Loren, aunque cuesta 12 pts. la entrada, claro que esta película se está estrenando ahora en Madrid. Aquí es ya su cuarto día de éxito. Posiblemente el día 4 de abril valla a una excursión a Elvas y a Villaviciosa, la cual la organiza el Sr. Frasco Antolín… De la actualidad musical solamente te digo, aunque posiblemente lo viste el pasado sábado el Festival de Eurovisión, que la canción finalista fue la que presentó Luxemburgo, preciosa, también me gustó mucho la canción de Austria. España no consiguió ningún punto.”                                                                           Agustín Núñez me escribía el 24 de marzo: “…Me ensimismé con tu carta al decirme que habías visto actuar a Los Diablos Negros y otros comparsas de la misma especie… el asunto del Cha-cha-chá sigue como siempre, de vez en cuando algún picotazo más que otro, aunque yo estoy por la tremenda ya que llevo dos días –que han sido el 19 y el 22- que me he ido a pasarlo a Badajoz; en la Conde y en lo que no es la Conde se pasa O.K., imaginable, difícil de contar y sólo para vivirlo… Me despido a ritmo de Yenka…”

Como estudiábamos Preuniversitario en el Colegio Salesiano de Utrera, en el curso 64-65, algunos domingos nos desplazábamos en tren a Sevilla. A mediados de marzo de 1965 fuimos Alfonso Gómez Núñez y yo a un concierto, por el mediodía, del grupo de rock madrileño Los Diablos Negros, en el Teatro Cervantes. Estaba rebosante de juventúd seguidora de Los Beatles; como caso curioso un joven -que se parecía mucho a John Lennon- iba vestido igual que el, con un bombín como sombrero y un vestido negro y la gente le aplaudía a rabiar. A finales del año 64 Los Diablos Negros habían grabado su cuarto disco donde cantaban dos canciones de The Beatles y la de The Animals «La casa del sol naciente» que nos gustó muchísimo a los jóvenes que presenciamos el concierto.

 -Juanito Carretero me escribía el día 22 de mayo de 1965: “…El día de San Isidro lo pasamos todos estupendamente, estuvimos en Casarente, fuimos en el tractor de Manolo Carretero y menos el tiempo que estuvimos en el baile, que por cierto estuve con una chica de Torremayor todo el tiempo y me gustó bastante, estuvimos bañándonos en la ribera del Lácara donde tambíen comimos. Mientras nos bañábamos Alfonso Dorado se quitó el bañador a la orilla de la ribera para enjuagarlo, oportunidad que aprovechó Flecha que tenía la cámara fotográfica para captarlo en la misma posición y condiciones de la Maja Desnuda de Goya. Fue el comentario y las risas de todos. Aún no tenemos la fotografía, posiblemente esta noche nos la entregarán y será una noche de lo más divertida. Al venirnos el tractor estaba estropeado y éramos 31 los que íbamos montados, tenía el embrague malo. Todos los caminos por donde íbamos estaban cortados por zanjas de conducción de agua para el pueblo de Casarente. Tuvimos que tirar campo a través. Entre los que íbamos estaba Julio Tienza, Paco Reyes, Quintana, Pepe Piedehierro, Alfonso Gragera, muchos más y toda la panda nuestra. Paco Reyes en el tractor riñó con Domingo Zambrano al venirnos, a Julio Tienza se le voló el sombrero de paja que le costó 80 pts. y el tractor no paró para que bajara y lo pudiera coger y vino todo el camino relatando. Tambíén estaba, como no, Pedro Soltero.…los otros días transcurren dentro de la mayor monotonía que puedas imaginar, excepto los domingos en que nos vamos desde por la mañana hasta la puesta del sol a Guadiana donde lo pasamos bastante bien; aquello se pone muy concurrido, en especial por las mañanas. El amigo Pedro Muñoz se lleva una bota de vino de pitarra, de Málaga, que le han regalado unas botellas; lo ponemos en la orilla del río en un manantial que hay y sale el agua muy fría y después de comer y por la tarde nos lo bebemos y se nos quitan todas las penas.”                                             El 4 de junio, domingo, nos llevaron obligatoriamente a los estudiantes del Colegio Salesiano de Utrera a ver la película “Franco, ese hombre” en un cine de esa población.            

Nuestra pandilla en la Piscina-Bar CAVI en el verano de 1965. Archivo de Juan Carlos Molano.

En esos años nos inscribíamos los niños y las niñas a la O.J.E. (Organización Juvenil Española), que tenía la sede en los bajos de la Plaza de Abastos y que era el lugar donde los niños y jóvenes podían hacer actividades recreativas y culturales: participaban en las Cabalgatas de los Reyes Magos, hacían teatros, bailaban en los Coros y Danzas, participaban en la Rondalla de instrumentos de cuerda, bailes los domingos en la sede con un pick-up donde se deleitaban bailando y escuchando la música de los sesenta; jugaban al billar, al futbolín, al ping-pong, boxeo, tablas gimnásticas, excursiones los fines de semana, campamentos a la costa en verano… Muchos pudimos ver por primera vez de adolescentes el mar gracias a estos campamentos.


Entrega de trofeos en la fiesta de San Fernando. De izquierda a derecha: Juana del Viejo (delegada de la Sección Femenina), José de Tena (alcalde), José Zambrano (párroco) y Jacinto … (instructor del Frente de Juventudes). Foto de VISAM.

Se formaron varios equipos de fútbol , como La Amistad, El Independiente, formado por alumnos de la Academia de Tomás Rodas e integrado por jóvenes o niños que jugaban en las Eras, donde había estado el campo del “Santa María” y donde hoy se encuentra el colegio Príncipe de Asturias. Allí jugaban los domingos con rudimentarias porterías de caña de la Huerta Blanca.

Equipo del Frente de Juventudes jugando detrás de las Escuelas de Artes y Oficios, donde estuvo el campo del Santa María. Foto cedida por Ángel Rodríguez.
Dejando a un lado su ideario falangista, la labor de la OJE atraía a aquella generación pues no había otras ofertas. Había un Instructor con un sueldo de la organización dedicado íntegramente a impulsar aquellas actividades: Marcelino Toribio y después Jacinto… Íbamos a los bailes los domingos. Paco del Viejo dio una conferencia sobre “Literatura sin Dios” por el año 1965/66 y formaron un grupo musical con Manola Roque, Pepe Melara, etc. En las Navidades de 1966 se celebró en el local de la O.J.E. un baile de disfraces. Lo mismo hicieron en las Navidades de 1967.

Cabalgato de Reyes de 1967. Foto cedida por Paz Acevedo.

Coros y Danzas de la OJE en 1967. Foto cedida por Paz Acevedo.

El día 3 de junio de 1967 se inauguró el Cine Moderno de verano con una representación del grupo de teatro de la O.J.E. con la comedia “Una criada de abrigo”. En esas Navidades interpretaron ballet en el Cine Antúnez de Puebla de la Calzada. Los domingos iban a la iglesia de San Antonio y ayudaban a decir misa.


Representando la obra de teatro “Una criada de abrigo” por el grupo de la OJE, el día 3 de junio de 1967 en el Salón Moderno de verano. Foto cedida por Geli Martín.


Los paseos por las Eras, la Plaza, la Avenida Emperatriz y el Parque. Los guateques, el baile del sastre en Puebla, el Baile Iglesias, el Cuello Duro, la Piscina-Bar CAVI, el Casino de Artesanos, la parrilla del Hotel Colón, el Festival de la Canción de las Vegas Bajas, los cines…

Las eras, al fondo se ve el antiguo cuartel de la Guardia Civil y el taller de los Fernández. Foto de VISAM.

Foto cedida por Francisco Barrera Pimienta.

Entonces se paseaba en pandilla. Nosotros lo hacíamos en el Paseo, en la Avenida Emperatriz y en el Parque donde se jugaba al escondite, etc.

En el jardín de la Plaza. Foto cedida por Alfonso Gómez Núñez.

En aquellos años iba mucha gente al Parque a pasear por el pasillo alrededor de la Cruz de los Caídos, a montar en los columpios o a charlar sentados en los bancos y, muchas veces, los chicos sobre todo, a robar las primeras caricias amorosas de las chicas. Nosotros íbamos los domingos por la tarde temprano, nos sentábamos en un banco de madera junto a la Cruz de los Caídos las niñas y en otro banco, algo separado, los niños y nos hacíamos los encontradizos. También nos poníamos a ver pasar el tren. El guarda del parque, conocido popularmente como “el temerón”, perseguía a una de ellas porque cogía las bolitas rojas de los árboles. Se tiraban por la hoyahilla hacia abajo, que entonces nos parecía enorme. Íbamos a pasear a la pista del canal. En aquellos años las parejas de novios iban allí por la noche. En Semana Santa hacíamos excursiones al campo que eran muy divertidas. Íbamos a los bailes de verano en la parrilla de la Piscina-Bar CAVI; allí en las Ferias se participaba en los bailes de disfraces. El slogan comercial de “las 3 b” ideado por Caro era “Beba, baile y báñese. Piscina-Bar CAVI. Montijo”. Como tocaban orquestas en directo se hacían descansos de vez en cuando y los que bailaban se iban a la barra o a las mesas a tomarse algo. Los padres se sentaban en la primera fila de veladores junto a la pista de baile y controlaban los movimientos de sus hijos. En una ocasión, tras un descanso, salieron a bailar la canción de Tom Jones “Delilah” solos una chica y un chico y los padres los miraban y empezaron a hacer comentarios sobre la parejita. En los bailes de la época actuaban siempre orquestas o conjuntos en vivo, con lo que se incentivaba el baile y contagiaba y llenaba de entusiasmo a la concurrencia. Las chicas empezaron muy tarde a ir a los bares (al Casino, sin embargo, sí) pues entonces no solían ir las mujeres para evitar que hablasen mal de ellas. Los primeros bares que frecuentaron y empezaron a pisar las niñas fueron “El Hoyo” y el “Mejías”. El primero existe aún y el segundo estaba en la Plazuela del Barrio, llamado popularmente entonces Barrio de la Pringue. Era costumbre celebrar las bodas en “El Cuello Duro” o casino de Alejandro; también se hacían bailes de Fin de Año. Allí íbamos los de la pandilla a sentarnos en las mesas y a los bailes. En las Ferias se iba al Cine Avenida a ver la elección de Miss Montijo. También se iba al baile del Cuello Duro. Nos gustaba frecuentar la segunda planta, donde había música y conjuntos en directo: Los Play Boys, de Badajoz, Ceniza, etc. Al bar de Alejandro íbamos a comer orejas y bogas; al bar de Joaquín, bogas; al de Mejías, mollejas y al bar Diego -enfrente de Las Cuevas- pajaritos y mollejas…. Muchos de nosotros éramos socios del Círculo de Artesanos, unos de número y otros temporales. Íbamos la pandilla a los matinés del Casino durante la Feria y el Día de Reyes, que se celebraba a mediodía y de ahí su nombre; se hacían en el salón de abajo y tomábamos el vermouth. El fin de año se celebraba con bailes al que solíamos asistir. Joaquín era el que regentaba el ambigú, Tomás el manco era el conserje cascarrabias, Villares el camarero. En verano las niñas se iban a bañar a la alberca de una huerta que estaba cerca del Callejón de la Zorra, pues a la Piscina CAVI sólo iban hombres, y tras el baño cogían ciruelas para comérselas.

La piscina CAVI. Foto de VISAM.

Usando unas calabazas como flotadores, que las favorecían mucho. Los niños solían mirar con unos prismáticos a las niñas para verlas en bañador y se decían excitados “ahora sale del agua fulanita…”. En el verano, los domingos por la mañana íbamos a la Piscina CAVI. No teníamos costumbre de ir por las tardes. En el verano de 1967 o 68 fuimos al río Guadiana y preparamos una paella y una sardinada.


Fotos cedidas por Paz Acevedo
En aquellos años había que guardar mucho tiempo los lutos. Las chicas se empezaron a poner minifaldas cuando llegó la moda. Usaban faldas de tergal, fibra sintética de poliéster, muy resistente y rebecas. Algunas empezaron a usar pantalones, lo que era muy atrevido en el Montijo de entonces. El paso a la minifalda marcó una época.


LOS GUATEQUES.
Transcribimos un artículo, publicado el 3 junio 2013 en www.información.es, escrito por Wilfredo Rizo Chico de Guzmán: “Pocas cosas significaron tanto a todas las generaciones que abarcó la década de los 60 como los inigualables guateques, una especie de discoteca móvil que se convirtió en la actividad lúdica más importante de aquella mágica década. Esperábamos el sábado o domingo por la tarde como agua de mayo para poder moverte a los ritmos que la época mandaba. El sitio era lo menos importante. Igual daba que tuviera o no enchufes y si no tenía  luz eléctrica, pues mejor…más intimidad. Con el pickup a pilas hacíamos una discoteca allá a donde fuéramos. Entonces los discos “modernos” eran los “singles”. Dos canciones por cara y a 45 revoluciones por minuto. Los LP, de 33 revoluciones por minuto, quedaban para la música clásica y, más adelante, para grupos ya consagrados como Los Beatles, Los Rollings, etc. Nuestros Brincos, Bravos, Adamo, etc. no pasaban del humilde single. Y, claro, la cara de un disco duraba muy poco, así que teníamos que tener siempre a alguien dispuesto a la loable misión de cambiarlos.

Nuestros guateques, sobre todo al principio, tenían la candidez de lo inocente, de lo enorme que suponía coger la mano a la chica que te gustaba pero sólo con la excusa de bailar. Uf, que roces, se te erizaban todos los sentidos de los que eras capaz de tener.

Adamo, con su “Mis manos en tu cintura” era una de las preferidas. La letra dulzona y pastelera donde las haya era increíble: “Y mis manos en tu cintura, pero mírame con dulzor, porque tendrás la aventura de ser tú mi mejor canción”. Posiblemente fueran licencias del traductor para que acompasara a la música, pero hoy, tras más de 40 años no puedo dejar de sonreír ante tanta memez. ¿Y qué decir de “El Mundo” de Jimmy Fontana? Preciosa, romántica y que te envolvía en una nube donde solo existías tú y la chica que te gustaba, porque entonces nos gustábamos, el decoro de aquella época no te permitía más. “Only You” y Los Platters te trasladaban ya a otro mundo. Y el sumun, para mí al menos, era “Ma vie” de Alain Barriére. ¡Qué canciones! Como he comentado, los discos tenían que ser continuamente cambiados. Para tal fin destinábamos cruelmente a los menos afortunados/as ya que ni bailaban unos, ni las sacaban a bailar a las otras. Eran, para entendernos,  los menos agraciados/as y lo curioso es que ellos asumían sumisos su destino. Lo asumían y lo acataban. Ya se sabe que los adolescentes son tremendamente crueles y nosotros no nos librábamos de esta injusta condición. Los discos, que eran del inigualable vinilo, se rayaban de tanto usarlos.

El guateque tenía dos fases. La primera movidita, que llamábamos de música “rápida” con los ritmos de la época: rock, twist, la simpática Yenka, etc. Y la otra, cronológicamente controlada, que llamábamos de música “lenta” y que nos transportaba a otros mundos. El amor allí se mascaba, se sentía, toda la sala se imbuía de aquel cándido amor que todos expandíamos. Ese maravilloso momento era enorme, eterno y, sobre todo, bellísimo. Lo que daría yo por recuperar aquellas inocentes sensaciones. Eran la excusa perfecta y permitida para abrazar a tu amor, a la chica que creías que sería “para toda la vida”, para acelerar el ritmo cardíaco casi hasta la taquicardia. Era lo más bello, a la vez que cándido de aquellas generaciones. Hoy, nuestros jóvenes, no sabrían comprender aquellas sensaciones. Yo no me aventuro ni arriesgo en comparar sensaciones y, mucho menos generaciones. Éramos simplemente diferentes condicionados, sin duda, por la moralina trasnochada de aquella época. Pero fuimos muy felices, muy afortunados de conocer y disfrutar de aquella feliz inocencia. Bailar con tu chica era transportarte a otro mundo. Era abrazarte con el más profundo amor, con el más puro y grande sentimiento. Era vivir en otra galaxia… era ser tremendamente feliz. Y lo éramos. Posiblemente, si alguno de mis hijos me lee, se reirá de nuestras sensaciones. Es posible y hasta comprensible, pero lofelices que éramos en aquellos inigualables guateques, creo que no tienen parangón. No trato, Dios me libre, de comparar generaciones, simplemente éramos diferentes, pero algo puedo asegurar rotundamente… fuimos muy felices. Como todo en esta vida, los guateques sucumbieron ante el auge de las discotecas. En ese campo también fuimos pioneros: finales de los 60 y primeros de los 70. Las discotecas, nada que ver con las de ahora y posiblemente siguiendo el motor de los guateques, también tenían sus compases. Media hora de música lenta y media hora de rápida. La media hora de lenta, la provechabas al máximo para rozarte hasta donde te dejaran con la chica de tus amores. La rápida era para los “modernos” de la época. Nosotros, los de la “lenta”, aprovechamos esa media hora para tomar algún cubata o refresco.”

 

¿Qué sentido tenía para nosotros, los de las pandillas de Montijo, hacer los guateques o “reuniones”? Pues eran la diversión mayor que teníamos en aquellos años los domingos por la tarde. Era la única válvula de escape que teníamos para relacionarnos los jóvenes de ambos sexos, pues íbamos buscando el baile “agarrado”. Hay que tener en cuenta que la enseñanza no era mixta, separaba a los chicos y las chicas, y no había otra manera de tomar contacto. Los güateques duraban bastantes horas, desde las 5 de la tarde a las 11 de la noche. A partir de esta hora las niñas debían estar recogidas en sus casas. Si se les echaba el tiempo encima, como a la Cenicienta, echaban a correr y dejaban plantados a los niños. En algunas ocasiones los guateques se hacían los domingos y algunas fiestas por las mañanas. Allí se bebía, las niñas sólo bebidas light, se hacían un “cap” (especie de sangría), en una fuente, donde se habían troceado manzanas, naranjas, limones… Se le añadía algún tipo de licor (vino no), etc. y se llenaban los vasos con un cazo. Las niñas iban a comprar Fanta de naranja y limón y Coca-cola, ya que no bebían alcohol. Los chicos se preparaban los cubalibres de ginebra con Coca-Cola o Mirinda de limón, tónicas, gaseosa La Casera…. La compra de bebidas la hacían en el comercio de Serrano de la calle Papas. Se comían frutos secos, patatas fritas, empanadillas, croquetas, tartas, etc. Los niños ponían un dinero para comprar las bebidas (25 pesetas cada uno), las niñas se encargaban de llevar la comidas, que las madres les habían cocinado previamente. Uno de los amigos, ahorrativo en exceso, le decía a su hermano: “Cuando se entere papá que te has gastado las 25 pts. en bebidas, ya verás la que te espera”. Se decoraba el local con banderitas, carteles, velas, etc. Se ponía un pick-up o tocadiscos y discos de vinilo con música de la época. Cada uno llevaba sus discos, que estaban muy manoseados. Los chicos solían ponerse traje y corbata, que era la moda y lo más habitual durante los años sesenta. Entre los juegos que nos divertían mucho tenemos que destacar el intercambio de parejas, bailar en círculo o similares. Como algunos miembros del grupo tenían tendencia a bailar siempre con las mismas parejas se ideó la fórmula de sortear a unos las carátulas de los discos single y a otros los vinilos, las niñas cogían los discos y los niños las fundas; después, aquellos que coincidían las carátulas con sus discos, bailaban juntos. No se compartía toda la noche la misma pareja –sólo los que estaban ennoviados- para no dar que hablar; sólo se bailaban cinco o seis piezas con la misma persona y después, lamentándolo en algunos casos, celebrándolo en otros, se cambiaba de pareja. Era la costumbre de la época en España. Incluso en Barcelona, lo cuenta un miembro del grupo que lo vivió, lo habitual eran cuatro piezas, mientras la madre de la chica vigilaba celosamente . En la quinta melodía, a la silla y a esperar de nuevo.

Guateque de la pandilla de Diego Tena, Luís Molina, Diego y Antonio Álvarez, Pepe Melara, Trini Blanco, Paqui López, Carmen Vaca, Manolo Polo, en casa de Paco del Viejo (calle Santa Ana) en el año 1967. Foto de SANFER cedida por Antonio Álvarez.
En nuestra pandilla, el primer guateque que se hizo por parte de las niñas para invitar a la pandilla de los niños fue en el año 1965. Tenían las niñas unos quince años de edad por entonces. Ese día, tan señalado para algunos, ellas se pusieron muy guapas y estaban muy emocionadas esperando a los niños mayores. Colocaron sillas alrededor de las paredes y los niños las sacaban a bailar. Alguno se arrimaba mucho y las niñas le tenían reparos. Con alguno, bien por ser poco agraciado, o por ser menos simpático, no querían bailar, lo rehuían . Como no había luz eléctrica en aquella casa, se pusieron velas de ambiente y en un momento determinado se apagaron, a pesar de no haber corrientes de aire. Los comentarios de la gente mayor eran del estilo de “Esas niñas en un guateque con velas y con las cabezas arrimadas”. En esa época las niñas jóvenes estaban muy condicionadas por el qué dirán y se retraían bastante. Las chicas estaban pendientes y al dar las once salían en estampida a sus casas para evitar la bronca de sus padres. Los chicos se quedaban solos, tristes y deprimidos; pero, para consolarse, se iban al Baile Iglesias a continuar la fiesta. Los niños compraban las bebidas y las niñas llevaban la comida: frutos secos, patatas fritas, aceitunas, garbanzos tostados, avellanas. Se decoraba el local con guirnaldas, banderitas, póster de cantantes, etc. Alguno solía apagar las luces en el momento álgido de la noche, cuando sonaba la música melosa de Adamo, Silvie Vartán, etc.

Los fines de año hacíamos los guateques por la tarde y se acababan a las 11 de la noche para irnos todos a cenar a casa y tomar las uvas en familia. También asistimos los chicos a algún guateque en la Puebla. Los guateques los seguimos haciendo hasta 1969 o 1970 en que se abrieron las discotecas “Fashion” y “Hotel Colón”; a partir de entonces íbamos a bailar y “a ligar” a estos lugares, que estaban en consonancia con los tiempos y con la modernidad.

En las Eras frente a la fábrica de algodón CEPANSA, el día 12 de marzo de 1966. Foto cedida por Paz Acevedo.


La caseta El Cortijo en las Ferias
Cómo lo explica Argimiro Rodríguez Jerez en su artículo de la Revista de Ferias de 2013: “en el año 1965, Emilio Macarro, José Luís Sánchez, Constancio Cutanda y yo hicimos nuestros primeros pinitos empresariales montando “El Cortijo”. Arrendamos el solar que estaba en la esquina contigua a la Piscina CAVI, lo vallamos con tablas que nos regaló –o al menos no cobró Miguel Escrivá-, pusimos dentro del local algunas encinas, un escenario, una pista de baile y un bar. Este lo regentó el conocido, magnífico restaurador y buen amigo Aurelio Mejías, primer introductor del whisky en Montijo… Al ritmo de la orquesta Montecarlo las parejas llenaban y bailaban en la pista. Entre otras actividades hubo un animado y ambientado baile de disfraces…”. Colaboraba en esta sociedad Antonio Sánchez “el granaino” que tenía muchas ideas para estas empresas recreativas. También hubo elección de misses que recayó en Trini Sánchez Pinilla; las damas fueron María Teresa Vila y Mary Tere del Valle. Debido al gran éxito obtenido, le arrendaron a Francisco Caro en el verano de 1966 la Piscina-bar CAVI y montaron de nuevo “El Cortijo”. Organizaban bailes las noches del sábado y domingo amenizados por las orquestas “Monty” y “Pirfano”. Inventaron el combinado “el Cortigín”, que estaba formado, según Argimiro, “por un chorreón de menta, otro de ginebra, una fanta de limón y unos cubitos de hielo; su precio era 15 pesetas”. En la piscina sólo se podían bañar los 51 socios y sus familiares; por eso nuestra pandilla se bañaba en las huertas de Gabriel y del padre de Juan Carlos.


12-09-1965 Fiesta de disfraces en la Caseta “El cortijo”, Antonio García Camello, Vicente Gragera, Cande, su esposa, María Teresa Gragera, Alberto, su esposo, Trinita Sánchez Pinilla y Antonio de la Calle, su esposo. Foto cedida Por Antonio García Camello.

Instituto Vegas Bajas cuando finalizó su construcción en 1967. Foto de VISAM.

La Semana Santa por aquellos años era bastante triste, pues en las emisoras de radio sólo se podía escuchar música clásica o religiosa; no se podía comer carne, en los cines sólo ponían películas relacionadas con la vida de Jesús, no hacíamos guateques, etc. La única diversión de los chicos era acudir a los bares y terminar medio piripis… En 1966 se fundó la cofradía del “Santísimo Cristo de la Agonía y Nuestra Señora de los Dolores”, conocida como la de “los amapolos”, impulsada por Antonio Sánchez Ramírez “el granaino”. De esta cofradía surgió la Hermandad de Donantes de Sangre de Montijo. Entramos a formar parte de ella varios niños. Toribio y Bartol Gragera, Paco López-Tarruella y algunos más pertenecían a “los grajos” (Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Piedad). Las niñas se vestían en Semana Santa de negro, con mantilla y peineta (Paci, Maria Teresa, Engracia, Mari Claudia, Cati, Mari Lali). Se las colocaban en casa de Mari Colino, ayudándose unas a otras; mientras que los niños, con el capisallo negro y el capirote rojo, se vestían de nazarenos al fondo de la Iglesia Parroquial .

Procesión del Jueves Santo del año 1969. De izquierda a derecha aparecen Mateo Alía (Juez) José Zambrano (Párroco) Francisco Alarcón Thomas (Alcalde) y el Teniente del Guardia Civil, Piedehierro. Los que están detrás son miembros de la Corporación Municipal, Pedro Molano, Juan Parees, el padre de Mercedes Molina… A la derecha de la foto está el popular Sócrates, hijo de Juan Antonio Codes. Foto cedida por Manuel García Cienfuegos.

Actuaciones de música pop y beat en el Salón Moderno, regentado por los hermanos Cordero, el 10 de abril de 1967; hacían “tres funciones” en un solo día. Fue toda una expectación entre los jóvenes montijanos pues rompían con la etapa anterior con sus guitarras eléctricas, sus melenas y atuendos desenfadados. “Los Ye-yes gaditanos” eran una chirigota que habían tenido mucho éxito en los Carnavales de Cádiz y en TVE. Foto de Vicente Sánchez Ramos.

Íbamos con bastante frecuencia al cine los jueves y los domingos por la noche; al Emperatriz de invierno y al de verano, al Palmera, a La Concha, al de Modesto o Salón Moderno. Cuando íbamos al Cine Moderno o al Emperatriz, dos chicos organizaban cómo había que sentarse, pues las filas estaban numeradas: los que no tenían pareja, delante y los emparejados, detrás. Cada uno se sentaba al lado de la pareja por la que mostraba más interés, lo que provocaba unas discusiones tremendas, pues cada cual intentaba sentarse al lado de quien le gustaba; “A mí no me pongas al lado de fulanito” decían. Se llegó a dar el caso que dos varones se jugaron a las cartas quién se tenía que sentar junto a una chica que no gustaba a ninguno de los dos. Y “cargaba” con ella toda la noche. Las sesiones dobles costaban 2’50 pesetas. -También íbamos todos juntos a por la Virgen a Barbaño, andando, la noche del 27 al 28 de agosto. Cuando el pueblo se dirigía a pie por el Camino Viejo hacia la ermita, mucha gente se detenia en la Laguna de las “Encantás”, para, si tenían suerte, poder presenciar el baile de las tres Marías. Algunos aseguraban haberlas visto, e incluso nos tarareaban la música con las que, imaginaban, habían danzado. Durante el trayecto, para matar el hambre, hurtábamos alguna pera o manzana. Los niños esperaban a las niñas en la calle Mérida. Cuando tuvimos más edad, antes del regreso, nos íbamos por la noche a la feria de Lobón y enlazábamos feria y procesión, ya que durante ese tiempo queríamos llevarnos todo por delante. -A las niñas de nuestra pandilla no las dejaban ir sus padres al Baile Iglesias, conocido popularmente como “el chacha” o “Chachapoga”. Seguramente porque allí iban niñas de otro estatus o escala social.


El grupo Los Dandys (1967-1973) actuando en el Baile Iglesias, protagonizó una bella y hermosa página de la música pop en Montijo. Lo integraban Ramón Sánchez (batería), Álvaro (guitarra bajo), Sito (guitarra solista) y Fernando (guitarra rítmica y solista). En el nombre del grupo tuvo mucho que ver Juan Luis Núñez (Luichi), fue en honor de la colonia Varón Dandy. Aquí los vemos actuando en el Baile Iglesias. Foto cedida por Ramón Sánchez Germán.


Los Dandys en un festival benéfico celebrado en el Salón Moderno, con la cantante Trini Blanco. Fueron los que abrieron el camino electrónico a los demás grupos montijanos. La batería era de Los Rebeldes (Carlín) que también actuaron. Ramón Sánchez era el batería con Pepe Melara, Alfonso Campos y Manolo Delgado. Foto cedida por Ramón Sánchez Germán.Bailando el twist con minifaldas en el Baile Iglesias, en 1969. Al fondo están tocando Los Rebeldes. Foto cedida por Dámaso Estévez.
-En la Revista de Ferias de 1967, que dirigió Francisco Rubio de Codes, escribieron un grupo de estudiantes.

El mayo del 68, un cambio de mentalidad de la juventud estudiantil
El cambio de mentalidad de la juventud estudiantil europea surge a finales de los sesenta con el Mayo del 68 en París, se extendió como una mancha de aceite por los países europeos, incluido España. Del artículo “Mayo del 68 en la Universidad de Madrid”, publicado el 5 junio, 2013 en la página web http://www.redkitchenmagazine.es recogemos lo siguiente:
“Mayo de 1968 constituyó el despertar de la imaginación y de la utopía en diversos rincones del mundo, dando lugar a la aparición de grandes luchas simbólicas. Frente a la cultura del individualismo, de la apatía, de la atonía, de la no significación, volvió a ser descubierta la dimensión creativa de la socialización comunitaria y de lo colectivo como lugar de encuentro, de expresión y de análisis. La juventud es orgullosa porque aún no fue humillada por la vida, y está llena de esperanzas porque todavía no fue decepcionada. Prefiere la compañía de sus coetáneos antes que cualquier otro trato. Para la juventud el futuro es largo y el pasado breve. (Aristóteles, Retórica)…»

Madrid, 17-5-1968.- Manifestación de estudiantes en la Facultad de Ciencias de la Ciudad Universitaria, vigilados por agentes de la Policía Armada a caballo. EFE/Barriopedro/aa. Publicada en El Mundo.

En esas manifestaciones participamos varios montijanos que estudiabamos las carreras en Madrid. Algunos serían detenidos por la policía u alguno tuvo que vérselas con el célebre Willy el Niño (Antonio González Pacheco nació en Aldea del Cano, Cáceres, en octubre de 1946; llegó a ser número dos del Comisario Roberto Conesa en la Brigada Político-Social). Le dijo: “hombre, tu eres de Montijo, ¿no conocerás a Tomasito Domínguez?, es que ha estado aquí hace unos días. ¿Conoces en Montijo la farmacia de Palomino? es familiar mío”. Lo trataron bien pero en la celda donde estuvo tres días detenido había en las paredes escupitajos de sangre, lo que le daba una idea de cómo se las gastaba la policía por entonces. Una compañera de estudios le ayudó a salir de allí, habló con su tío, que era un comisario de la policía retirado, y consiguió que lo soltaran a las once de la noche del tercer día de su detención.

Otros amigos nuestros vivieron de cerca situaciones similares en Barcelona, que era donde estaban viviendo durante estos años, tuvieron que correr algunas veces al verse envuelto en revueltas universitarias en la zona de Pedralbes o en el centro de la capital.
Otro montijano que era anarquista, fue condenado a varios años de cárcel en Barcelona porque le acusaron de haber protagonizado un gran acto delictivo.
El MESON-3 lo inauguró en 1969 Antonio Sánchez “el granaino” y allí íbamos mucho, ya que en los altos escuchábamos música y abajo estaba la bodega con los conos. En la bodega de este mesón bailábamos en las Ferias.

Inauguración del MESON-3, en la bodega de la casa de Leo García, el día 6 de septiembre de 1969. De izquierda a derecha D. José Zambrano, Paco Alarcón el alcalde, Antonio Sánchez “el granaino” que regentaba el mesón y Juan Parees, concejal. Foto de Rafael Sánchez.

El Mismo día miembros de la Comisión de Festejos, Antonio Sánchez, la Reina de las Fiestas y las Damas de Honor. Foto cedida por Leonor García.

Montijo a comienzos de los años 70.
La Plaza a comienzos de los años 70. A la izquierda la parada de taxis.
En el año 1972 tuvo lugar la crisis económica provocada por el petróleo que acarreó graves problemas en el bienestar del país. La dictadura hacía aguas por todas partes, la ETA asesinó en 1973 al segundo en la línea de mando del Régimen: el almirante Carrero Blanco. Las manifestaciones de estudiantes y trabajadores en las ciudades fueron contínuas. Comenzaron a abrirse en España “discotecas” donde ya no solían actuar conjuntos en vivo, sino que se pinchaban discos, y se abrieron los primeros “pubs”, bares estilo inglés con luces tenues, paredes cubiertas de telas oscuras, sofás y decoración moderna… A mediado de los setenta llegaron los cantautores (Atahualpa Yupanki, Cafrune, Quilapayún, Victor Jara, Serrat, Víctor Manuel, etc.) y “la canción protesta”. En Montijo, Francisco Caro arrendó las instalaciones de la Piscina-Bar CAVI a Pedro y Óscar Menayo, propietarios de los cines de verano Palmera y Avenida. Estos construyeron un techado, lindando con el taller de Villalobos, pero no tenía paredes, sólo las columnas, ni tenía suelo, ya que era de tierra. Allí se celebraron las primeras bodas. En la primavera del 72 dejaron los Menayo este negocio y lo cogió Rubén, un vasco que le dio un giro radical al negocio y convirtió el salón en Discoteca Fashion. Nuestra pandilla siguió yendo estos años a bailar a este recinto.
El antiguo Salón Moderno, al final de la calle Reyes Católicos, estuvo arrendado por los hermanos Cordero desde los 60 y lo convirtieron en la Discoteca Rain Bow. La Discoteca Rain Bow regentada por Pedro Cordero en los años 70.



En 1971 abrió sus puertas una iniciativa empresarial importante: el Hotel Colón, regentado por los hermanos Cordero. Manuel Cordero, junto a su familia, acometieron la aventura de construir un buen hotel, tal vez demasiado ambicioso para esa época, que cubriera la demanda del mercado en esta comarca. Tenía una discoteca de invierno y una parrilla de bailes de verano. Allí actuaron los mejores cantantes del momento y conjuntos del país en los años setenta. Venía gente de toda Extremadura a presenciarlos. Allí se celebró el último Festival de las Vegas Bajas en 1972. Debido al enorme presupuesto que suponía la organización del evento y la influencia de las casas discográficas, no pudo perpetuarse en el tiempo, como sucedió, por ejemplo, con el de Benidorm.
FESTIVAL DE LAS VEGAS BAJAS el día 6 de septiembre de 1970. Se le concedió el 2º premio a la canción «Dio, come ti amo» cantada José Antonio Rebolledo. Foto cedida por él.

Nosotros asistíamos a los conciertos de los cantantes más destacados del momento en el Hotel Colón; íbamos a bailar en la parrilla de verano y alguien se iba con anterioridad a coger una mesa y reservarla, pues se cubrían pronto. Después iría llegando el resto de la pandilla. Los Festivales de la Canción de las Vegas Bajas, que duraron del 66 al 72, suponían un acontecimiento tan señalado, que, desde días antes, reservábamos las entradas para no perdérnoslos. Eran un auténtico “bombazo” social.

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-¿Te acuerdas?, TVE1, 18/11/2010, <http://www.rtve.es/alacarta/videos/te-acuerdas/acuerdas-teatro-circo-price/934657/>
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Juan Carlos Molano Gragerahttp://historiasdemontijo.com
Cuando estudié la carrera de Ciencias Políticas, en la Universidad Complutense, durante los años 1968/72, tuve algunos maestros como Antonio Elorza Domínguez o Juan Trías Vejarano que me enseñaron a investigar en los archivos para elaborar aspectos de nuestra historia. Aquella semilla se fue desarrollando desde finales de los años setenta cuando volví a vivir a Montijo y continúa viva hasta el día de hoy. Espero continuarla hasta que me fallen las fuerzas y la vista. Y me gustaría que se siguiese leyendo después de “pasar a mejor vida”.

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Cuando estudié la carrera de Ciencias Políticas, en la Universidad Complutense, durante los años 1968/72, tuve algunos maestros como Antonio Elorza Domínguez o Juan Trías Vejarano que me enseñaron a investigar en los archivos para elaborar aspectos de nuestra historia. Aquella semilla se fue desarrollando desde finales de los años setenta cuando volví a vivir a Montijo y continúa viva hasta el día de hoy. Espero continuarla hasta que me fallen las fuerzas y la vista. Y me gustaría que se siguiese leyendo después de “pasar a mejor vida”.

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